Diferentes expertos han expresado sus dudas ante la estrategia de vacunación con la dosis de refuerzo planteada por el Gobierno español. Los científicos alegan contra la utilidad de inocular otra inyección cuatro semanas después a aquellas personas que han pasado la enfermedad en esta sexta oleada.
«Después de la vacunación, una infección por omicron es como una nueva dosis, pero más completa, porque no solo nos exponemos a una parte del virus, como con la inyección, sino a todos sus antígenos. Semanas después el organismo tiene anticuerpos efectivos. No para dar una y otra dosis hasta el infinito sin espaciamiento de tiempo conseguiremos una mejor protección», ha afirmado a El País el catedrático de bioestadística y epidemiología de la Universidad de Harvard, Miguel Hernán.
Tanto él como otros compañeros critican que esta vez el Gobierno no ha contado con la opinión de la Ponencia de Vacunas y no han esperado que hubiera evidencia científica de los beneficios de esta tercera dosis en aquellas personas que se han contagiado en los últimos meses.
Aun así, indican que quizás se trate de una decisión logística y para homogeneizar las medidas que se están tomando en otros países, puesto que en muchos de ellos, la infección no se considera parte de la pauta de vacunación y, por lo tanto, exigen una tercera dosis para acceder.
Por otro lado, otros expertos como el asesor de vacunas de la Organización Mundial de Salud, Federico Martinón, argumentan que alguna arbitrariedad se tenía que establecer para administrar la tercera dosis y el problema lo sitúan en que ante situaciones tan nuevas, como las variantes surgidas los últimos meses, no se dispone de tiempos por saber con certeza la prevalencia de los anticuerpos en los infectados por omicron.



