Los hosteleros valencianos se enfrentan con incertidumbre a la próxima cita clave del sector, la Semana Santa. El encarecimiento de la energía, la subida de precio de ciertos productos, la huelga de transportes, la guerra de Ucrania y la inflación, unida a la climatología, son los aspectos que mantienen en vilo y preocupación a la hostelería en una de las temporadas más importantes para la recuperación tras la pandemia de coronavirus.
Esta inestabilidad se une al encarecimiento del aceite, el pescado o la carne lo que provoca una incremento en el coste de la cesta de la compra, que en los hosteleros valencianos se han incrementado en un 25% en tan solo un mes, según datos proporcionados por la Coordinadora Empresarial de Ocio y Hostelería de la Comunitat Valenciana. Por ello, aseguran tienen que «vivir en el día a día y no puedan tener una previsión de las reservas o ocupación que dispondrán durante las próximas semanas».
Del mismo modo el sector espera que las perspectivas de ocupación mejoren y sean «buenas» para reactivar el sector en las primeras semanas de abril y en Semana Santa. Sin embargo, los bolsillos de los clientes y consumidores también se está viendo afectados por la subida de los costes, por ello fuentes de la Coordinadora señalan que «tampoco se pueden subir mucho los precios porque sino los clientes no consumen».
Y es que según los últimos datos del mes de febrero, los precios han aumentado a un ritmo del 7,6% en términos interanuales, uno de los mayores incrementos de los últimos 30 años. La subida también se ve reflejada en los datos facilitados por la patronal hotelera Hosbec, que muestran que los problemas geopolíticos o el encarecimiento de la energía y materias primas supone que «producir» una pernoctación hotelera se haya incrementado al menos un 20%, lo que está causando una mayor inestabilidad
Además, el sector turístico está «preocupado» por los efectos de la huelga de transportes por los numerosos problemas e inconvenientes que llevan meses «azotando» al sector. El presidente de Hosbec, Toni Mayor, explicaba que «si no teníamos suficiente con una pandemia, una guerra, una energía a precio de oro, sumamos un conflicto con el transporte que tiende al enquistamiento y que puede condicionar nuestra actividad a partir de la próxima semana».
Malos datos en Fallas por el temporal de lluvias
Y esta inestabilidad se une a los «malos» datos que ha registrado el sector en la semana grande de Fallas, tras dos años sin fiestas josefinas, donde en un primer momento había un previsión «optimista». Sin embargo, el temporal de lluvias y viento ha provocado que los datos de facturación obtenidos por los hosteleros y hoteleros hayan sido «por debajo de lo esperado» por las centenares de cancelaciones de reservas.
Según datos recopilados por la Coordinadora de Hostelería de los Barrios de València entre los diferentes bares, restaurantes y locales de ocio de la ciudad del Túria, la gran mayoría facturaron un 21,9% menos de las previsiones iniciales para la semana fallera y las expectativas se quedaron “por debajo” de lo imaginado.
Asimismo desde la patronal hotelera explicaban que la mala climatología había condicionado la ocupación de València durante las fiestas josefinas, perdiendo hasta 15 puntos sobre la previsión que se tenía que rondaba un 90% de ocupación. Unos resultados que «paralizan» la senda de recuperación del sector turístico a la espera de ver la acogida de Semana Santa.



