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sábado, enero 24, 2026

Un técnico declara que Pradas le dictó el mensaje del ES-Alert enviado el 29 de octubre

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Cuevas también ha indicado que no se trasladó al Cecopi el correo de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) de las 18:43 horas alertando del caudal extraordinario en el barranco del Poyo
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El técnico que «transcribió y tradujo» al valenciano la alerta ES-Alert que se envió a la población el pasado 29 de octubre con motivo de la dana que azotaba la provincia de Valencia ha declarado ante la jueza que el mensaje se lo dictó directamente la entonces consellera de Justicia e Interior, Salomé Pradas, una de las dos personas imputadas en esta causa.

El técnico y jefe de la unidad de análisis y seguimiento de Emergencias, Juan Ramón Cuevas, ha explicado este martes ante la titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Catarroja que el contenido del mensaje, que la propia jueza ha considerado en algunos autos como «tardío» y «erróneo», se lo dictó Pradas, aunque desconoce el origen del mismo, según han explicado a EFE fuentes conocedoras de su declaración.

Cuevas también ha indicado que no se trasladó al Cecopi el correo de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) de las 18:43 horas alertando del caudal extraordinario en el barranco del Poyo porque en esa reunión del Cecopi ya estaban presentes cinco miembros de la CHJ y pensaba que esa información ya la habrían transmitido ellos.

Según su declaración, tal y como ha contado ante los medios a la salida del juzgado el abogado de la acusación que ejerce Ciudadanos Emilio García Ontiveros, hacia las 19:45 horas recibió el texto del mensaje que se iba a mandar y que se envió a la población finalmente a las 20:11.

Mensaje carecía de carácter ejecutivo

Preguntado por qué no advirtió de que el mensaje carecía de carácter ejecutivo y, por tanto, no cumplía con los criterios operativos de un ES-Alert, el técnico ha argumentado en su testifical que la entonces consellera salió de una sala en la que se encontraba con otras autoridades y que asumió el contenido del mensaje “por principio de jerarquía”.

Cuevas ha admitido que no consideraba el texto eficaz desde un punto de vista operativo, pero que no dispuso de la información suficiente para oponerse a su envío.

Según el abogado de la citada acusación particular, Cuevas ha testificado que él solo transcribió el mensaje que le vino redactado por Pradas, que fue quien se lo dictó.

Este técnico también ha indicado que no se trasladó al Cecopi el correo de la Confederación Hidrográfica del Júcar de las 18:43 horas alertando del caudal extraordinario en el barranco del Poyo porque en esa reunión del Cecopi ya estaban presentes cinco miembros de la CHJ y pensaba que esa información ya la habrían transmitido ellos.

Las alertas de Aemet

El técnico ha dicho que las alertas rojas en la Comunitat Valenciana no son «ni excepcionales ni cotidianas», a lo que ha añadido que «amarillo es cotidiano», naranja no es tan habitual pero no es extraño, y que rojo por lluvia en la Comunitat Valenciana no es raro, como sí podría serlo en otros sitios como en Madrid.

Cuevas ha explicado ante la jueza que el 29 de octubre la previsión meteorológica sufrió varios cambios en poco tiempo.

A las 6:30 horas Aemet modificó su pronóstico, lo que generó tensión en la sala de operaciones, según el técnico, ya que se estaban rehaciendo los avisos para enviarlos a los municipios y organismos correspondientes; a las 7:30 se notificó el primer aviso rojo en el litoral sur y, tras nuevas modificaciones, a las 9:30 ya se habían emitido tres alertas rojas por distintos umbrales.

Comportamiento del barranco del Poyo el 29 de octubre

En su declaración, el técnico también ha explicado el comportamiento del barranco del Poyo el 29 de octubre, cuando el caudal descendió de forma progresiva durante unas cuatro horas, pasando de 300 a 25 metros cúbicos por segundo, pese a que seguía lloviendo.

A preguntas sobre si se consideró la posibilidad de un taponamiento que provocara luego una avalancha, el técnico lo ha descartado por completo, argumentando que el cauce en esa zona tiene una anchura de hasta 200 metros y que bloquearlo requeriría “derribar una montaña”.

Según ha indicado, el fuerte incremento posterior del caudal, que alcanzó los 1.700 metros cúbicos por segundo a las 18:45, se debió a una precipitación extrema registrada por Aemet en la masía de Calabarra (Turís), donde se recogieron 185 litros por metro cuadrado en una hora, un récord que, según ha dicho, activó una escorrentía “como una ola desde la tierra al mar”, imposible de prever.

“Nos barrió a todos, nos superó y no fuimos capaces de percatarnos”, ha relatado.