El 67% de los menores que acuden a los Centros Infantiles de Casa Caridad vive atrapado en la precariedad habitacional: comparten piso con otras unidades familiares, ocupan habitaciones de alquiler, permanecen en centros de acogida temporal o se alojan en casas de parientes o conocidos. La falta de un hogar propio y estable limita rutinas, privacidad y posibilidades de desarrollo.
La red de escuelas de Petxina, Benicalap y Torrent atiende este curso a más de un centenar de niños de 1 a 3 años en situación de vulnerabilidad. La mayoría son hijos de progenitores jóvenes, de 18 a 35 años, y sin ingresos estables. El recurso ofrece educación gratuita y de calidad con servicios que cubren necesidades básicas: comedor (almuerzo, comida y merienda), material escolar y uniformes, actividades extraescolares, escuela de verano y acompañamiento social.
Los procesos de admisión del nuevo curso reflejan un deterioro respecto al anterior tanto en vivienda como en empleo. El 45% de las familias carece de redes de apoyo cercanas y el 33% es monoparental, lo que incrementa la carga de cuidados y reduce las opciones para acceder a trabajos o formaciones, cuando no hay nadie que pueda asumir los horarios de conciliación.
Empeoramiento habitacional y laboral
La fotografía residencial es elocuente: el 67% vive en pisos compartidos con otras unidades familiares, el 24% en habitaciones alquiladas, el 18% en centros de acogida temporal y el 17% en viviendas de familiares o amistades. Este mapa de alternativas obliga a depender de terceros, genera mudanzas frecuentes y dificulta crear arraigo, con impacto directo en el bienestar de los niños.
Solo el 3% de los progenitores dispone de vivienda en propiedad, con o sin hipoteca. El 30% reside en alquiler y, dentro de este grupo, el 13% arrastra deudas de vivienda o suministros básicos, lo que indica fragilidad económica y anticipa impagos, avisos y estrés financiero.
El perfil laboral agrava la situación: aunque el 72% de los progenitores tiene entre 18 y 35 años, solo el 28% cuenta con nómina regular. El desempleo golpea de forma desigual, con un 19% de hombres y un 82% de mujeres sin trabajo. Además, un 12% de las mujeres es víctima de violencia de género, una realidad que suma barreras de acceso a empleo y a vivienda segura.
En 2024, los centros atendieron a 861 personas entre alumnado y familias, ofreciendo un entorno seguro con intervención social continuada. El objetivo es educar en igualdad de oportunidades, atender la diversidad familiar y trabajar con los progenitores para reforzar competencias parentales, vínculos y valores como el respeto, la empatía y la solidaridad.
Más allá de las aulas, el Programa Escuela Familia articula la intervención con un seguimiento individualizado en áreas clave: vivienda, empleo, salud, extranjería y cobertura de necesidades básicas. La entidad complementa este acompañamiento con formación parental, apoyo educativo y la gestión de ayudas económicas propias, entendiendo la educación temprana como palanca de cambio para estabilizar a los hogares.
Con más de un siglo de trayectoria, Casa Caridad reafirma su compromiso con la infancia y con la atención integral a familias en vulnerabilidad en un contexto de crisis de vivienda y precariedad laboral en Valencia. La prioridad es sostener a los hogares mientras recuperan autonomía residencial y estabilidad.

