El Museo de Bellas Artes de València continúa su política de consolidación de colecciones con la compra de dos retratos femeninos que se incorporan a los fondos de la segunda mitad del siglo XVI y del último tercio del XIX. La inversión total asciende a 47.197,90 euros y responde al objetivo de la Generalitat de incrementar el patrimonio artístico público y fortalecer el principal museo de la Comunitat Valenciana, sumando piezas representativas de dos momentos clave del retrato europeo.
Un Zucchi en cobre
La primera adquisición es un posible retrato de la infanta Catalina Micaela de Austria, hija de Felipe II y de Isabel de Valois. Se trata de un óleo sobre cobre de 24 x 19,5 centímetros, realizado hacia 1570 por el pintor manierista florentino Jacopo Zucchi (1541-1590), estrecho colaborador de Giorgio Vasari. El precio de compra ha sido de 23.827,90 euros. La obra pertenece a su etapa romana, en la que el artista desarrolló una producción en pequeño formato sobre lámina de cobre, un soporte que favorece la minuciosidad y la precisión del detalle.
Este retrato se alinea con piezas como ‘Las Tres Edades’, de la Galería de los Uffizi, o el retrato de ‘Clelia Farnese’, conservado en el Palacio Barberini de Roma. En este corpus, Zucchi combina detalles naturalistas de ascendencia flamenca con una interpretación original de los temas iconográficos y una notable penetración psicológica en los modelos, rasgos que explican por qué se considera una de las etapas más brillantes de su carrera. Su incorporación sitúa en la colección del MuBAV un ejemplo del manierismo internacional más refinado, ampliando la lectura del retrato cortesano del Renacimiento tardío.
Madrazo y la baronesa de Spínola
La segunda obra es un retrato de María de las Angustias Martos y Arizcun (1854-1923), baronesa de Spínola, óleo sobre lienzo de 90 x 64 centímetros pintado en 1875 por Federico de Madrazo y Kuntz (1815-1894), maestro retratista de corte romántico perteneciente a una de las grandes sagas de pintores españoles del siglo XIX. La pieza destaca por la luminosa encarnadura, la dulzura del rostro, el detalle de los rizos del peinado, los encajes, el vestido y la soltura de la pincelada, cualidades que sintetizan la elegancia y el oficio del autor.
La retratada era hija de los condes de Heredia-Spínola, muy vinculados a la causa alfonsina antes de la Restauración monárquica, y a su favor el rey Alfonso XIII creó en 1894 el título de baronesa de Spínola. El lienzo, adquirido por 23.370 euros, corresponde al período de madurez de Federico de Madrazo y su presencia cubre una representación hasta ahora insuficiente del artista en el Museo de Bellas Artes de València. Con su llegada, se facilita un mejor estudio de la evolución del retrato decimonónico y se enriquece el discurso expositivo con un referente de la pintura de corte.
Ambas adquisiciones, de precio similar y procedentes de contextos distintos, amplían el arco cronológico y técnico del museo, al poner en diálogo un óleo sobre cobre de pequeño formato con un óleo sobre lienzo de mayor tamaño. El conjunto contribuye a ofrecer una visión más completa del retrato femenino entre el Renacimiento y el siglo XIX, reforzando tanto la investigación como la experiencia del visitante y cumpliendo la línea estratégica de inversión pública en arte.

