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sábado, enero 17, 2026

La Generalitat promueve la declaración del Bosc de Ribera d’Algemesí como paraje natural municipal

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Los bosques de ribera funcionan como 'esponjas' naturales que laminan las crecidas, disminuyendo la velocidad y la fuerza del agua

El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, ha anunciado la inminente declaración del Bosc de Ribera d’Algemesí como paraje natural municipal tras años de tramitación. “Es una medida con la que la Generalitat refuerza su compromiso con la protección del paisaje como eje central de la planificación territorial”.

Martínez Mus ha visitado el Ayuntamiento de Algemesí, donde se ha reunido con el alcalde, José Javier Sanchis. Esto fue con motivo de la presentación de esta declaración como Paraje Natural Municipal, que será elevada en las próximas semanas para su aprobación por el Consell.

En el encuentro también han participado la secretaria autonómica de Medio Ambiente, Sabina Goretti Galindo, y el director general de Medio Natural y Animal, Luis Gomis.

Objetivo

Durante su visita al futuro paraje natural municipal, el vicepresidente ha señalado que esta iniciativa “tiene el objetivo de proteger espacios naturales de alto valor ecológico. También busca impulsar un modelo de conservación compatible con el conocimiento, la participación ciudadana y el uso público responsable del territorio”.

Asimismo, Martínez Mus ha subrayado que esta declaración permitirá reforzar los valores paisajísticos “como criterio determinante” en la ordenación del espacio. Esto condicionará la ubicación de infraestructuras, equipamientos y usos para garantizar la preservación de la calidad visual, ambiental y ecológica del entorno.

Enclave natural de referencia

El Bosc de Ribera d’Algemesí se consolida así como un enclave natural de referencia en la Comunitat Valenciana. Esto se debe a que conserva uno de los escasos ejemplos de bosque de ribera existentes. Es fruto del desvío de la desembocadura del río Magro hacia el río Júcar.

Además, por su ubicación, accesibilidad e interés paisajístico, ofrece condiciones idóneas para el desarrollo de la educación ambiental. También es adecuado para la investigación científica y un turismo rural plenamente compatible con la conservación del patrimonio natural.

Martínez Mus ha destacado que la preservación del estado natural de las riberas del Júcar y el Magro, y en particular de este enclave, “resulta fundamental para el equilibrio ecológico y para la seguridad territorial”. La razón es que su vegetación actúa como una infraestructura verde. Estabiliza las orillas, reduce la erosión y filtra el agua, mejorando su calidad.

Además, ha señalado que los bosques de ribera funcionan como “esponjas” naturales. Llevan a cabo el efecto de laminar las crecidas, disminuyendo la velocidad y la fuerza del agua y protegiendo a Algemesí y a otras poblaciones cercanas. De hecho, este entorno fue afectado durante las riadas de 2024. Sin embargo, ha conseguido recuperarse en paralelo a infraestructuras del municipio como pasarelas o la carretera CV-42, tal y como ha recordado Martínez Mus.

Tramitación del decreto

Por otro lado, el vicepresidente ha recordado que la tramitación del decreto se inició a solicitud del Ayuntamiento de Algemesí en diciembre de 2016. Ha seguido íntegramente el procedimiento establecido en la normativa autonómica. Ha incorporado los informes preceptivos de la Abogacía General de la Generalitat y del Consell Jurídic Consultiu.

Tras la emisión del dictamen de este último en noviembre de 2025 y la incorporación de todas sus indicaciones, el proyecto normativo cuenta ya con texto definitivo para su elevación y aprobación por el Consell.

En cuanto a la gestión del futuro Paraje Natural Municipal, el Ayuntamiento de Algemesí tendrá en cuenta, en la autorización o informe de proyectos dentro del parque, los efectos de cada intervención sobre los valores paisajísticos. Esto reforzará la corresponsabilidad institucional en su conservación. En esta línea, los cerramientos de uso público serán sencillos y visualmente permeables, especialmente en los puntos con vistas panorámicas. Así se garantiza la continuidad visual del paisaje.

Del mismo modo, los caminos rurales y las infraestructuras que, de manera excepcional, puedan autorizarse deberán ejecutarse con criterios de máxima integración paisajística y mínimo impacto ambiental. Así, se respetará la topografía y el carácter natural del espacio.

Finalmente, Martínez Mus ha señalado que estos criterios “refuerzan un modelo de gestión que protege el paisaje como patrimonio colectivo. Además, compatibilizan la conservación del Paraje Natural Municipal con el disfrute ciudadano, la educación ambiental y el desarrollo sostenible del territorio”.