La Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio financia a través de Ivace+i Innovación un método integral y personalizado para abordar la obesidad. La iniciativa incorpora la morfología corporal y la biomecánica del paciente con el objetivo de obtener una fotografía completa de su estado y orientar mejor las decisiones clínicas.
Este sistema pretende evaluar la obesidad de forma ágil, sostenible y no invasiva, incluyendo la estimación de la composición corporal y del riesgo metabólico asociado. Lo hace combinando tecnologías para medir la forma y las dimensiones del cuerpo, su biomecánica, la respuesta térmica y los indicadores genéticos. El análisis se validará en un centenar de personas y está diseñado para ejecutarse de manera objetiva y automatizada, sin requerir la intervención directa de expertos, lo que reduce la complejidad y el coste del proceso y facilita su implantación en entornos asistenciales.
Abordaje integral y no invasivo
La iniciativa responde al aumento de la obesidad, catalogada por la Organización Mundial de la Salud como pandemia. Es una enfermedad crónica y compleja que se caracteriza por un exceso de grasa corporal, lo que incrementa el riesgo de complicaciones graves. Entre los problemas asociados figuran la diabetes tipo 2, la sarcopenia y ciertos tipos de cáncer, como los de mama, colon, endometrio o esófago. También repercute en la salud mental y en la calidad de vida por el estigma y la discriminación que sufren muchas personas.
Precisamente por su complejidad y por afectar a distintos sistemas del cuerpo, se requiere un abordaje integral. Evaluar de forma personalizada la distribución de la masa corporal, el riesgo metabólico y las posibles limitaciones funcionales permite ajustar las intervenciones y monitorizar la evolución con mayor precisión, evitando decisiones basadas en mediciones aisladas o en apreciaciones subjetivas.
Aunque existen metodologías que evalúan estos aspectos por separado, algunas presentan limitaciones que dificultan su integración en la práctica clínica por su elevado coste o por la subjetividad del observador. Entre ellas figuran técnicas como la resonancia magnética o la absorciometría de rayos X de energía dual. ‘Fitme’ pretende superar estas barreras aplicando análisis de formas humanas, biomecánica sin marcadores y termografía, tecnologías no invasivas y sin radiación para los voluntarios. Además, se emplearán técnicas ómicas para analizar de forma completa la información genética y metabólica a partir de biomarcadores y del microbioma. Con toda esta información se desarrollarán algoritmos de predicción basados en datos genéticos y en la combinación de variables morfofuncionales y termográficas, y un modelo final capaz de estimar composición, distribución corporal y riesgo metabólico de cada paciente de forma personalizada y precisa.
Quiénes participan y en qué fase está
El proyecto, denominado ‘Fitme’, está coordinado por el Instituto de Biomecánica (IBV), que aporta las tecnologías para evaluar la forma y la función del cuerpo, así como las herramientas de análisis termográfico, además de las metodologías y modelos del sistema predictivo. Sabartech contribuye con su tecnología de análisis genético y de microbiota y con algoritmos avanzados para identificar el riesgo metabólico a partir de estos datos. INCLIVA ejecuta el estudio clínico, recluta a los participantes y recaba buena parte de los datos necesarios. Ascires, por su parte, colabora con voluntarios, realiza pruebas TAC y analiza muestras clínicas en el marco del estudio. La iniciativa cuenta con apoyo económico de la Unión Europea mediante el programa FEDER Comunitat Valenciana 2021-2027, lo que refuerza su desarrollo y transferencia a la práctica asistencial.
Actualmente, el proyecto se encuentra en fase experimental. Ya ha comenzado el reclutamiento de participantes y la recogida de datos que servirán de base para los análisis avanzados y el desarrollo de los modelos predictivos previstos en las siguientes etapas. La validación en un centenar de personas permitirá ajustar el sistema y comprobar su robustez antes de escalar su uso en entornos clínicos.


