El homenaje a Manuel Broseta Pont ha reunido este jueves a representantes institucionales, familiares y miembros de la sociedad civil en València con motivo del 34º aniversario de su asesinato por ETA, en un acto celebrado ante el monolito que recuerda su figura en la avenida de Blasco Ibáñez, en el entorno del campus universitario.
La alcaldesa de València, María José Catalá, ha participado en el acto y ha recordado al profesor como “una figura importante de la sociedad valenciana, que dejó un legado y una profunda huella”. Catalá ha destacado además que “su firme defensa de los valores democráticos y de la convivencia sigue siendo un ejemplo para todos”, según ha señalado durante la ofrenda institucional.
Junto a la alcaldesa han asistido el president de la Generalitat Valenciana, Juan Francisco Pérez Llorca, la presidenta de Les Corts, María de los Llanos Massó, la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, así como representantes del ámbito universitario, político y social, y familiares del profesor.
Reconocimiento institucional y memoria democrática
El presidente de la Diputació de València, Vicent Mompó, también ha participado en el homenaje y ha puesto en valor la figura académica y humana de Broseta. Mompó ha señalado que “este tipo de homenajes son necesarios no solo para reconocer la aportación que Broseta hizo a la sociedad, sino también para que los más jóvenes sepan que no hace tanto tiempo este país sufrió la barbarie y el miedo del terrorismo”.
En su intervención, el presidente provincial ha subrayado que la superación de aquella etapa fue posible “gracias a muchos españoles que lucharon por la paz y no se doblegaron ante la barbarie”, reivindicando la memoria de quienes defendieron la convivencia democrática frente a la violencia.
Un referente académico y cívico
Manuel Broseta Pont, catedrático de Derecho Mercantil y figura destacada del pensamiento jurídico y político valenciano, fue asesinado en 1992 cuando se dirigía a su puesto de trabajo en la Universitat de València. Desde entonces, la fundación que lleva su nombre organiza anualmente este acto de recuerdo en el lugar donde la ciudad honra su memoria.
El homenaje ha vuelto a poner el foco en la importancia de preservar la memoria democrática, reconocer a las víctimas del terrorismo y trasladar a las nuevas generaciones el valor de la convivencia, la libertad y el compromiso cívico.





