El absentismo laboral se ha convertido en una de las principales preocupaciones para las empresas valencianas, no solo por su impacto en la organización interna, sino también por sus efectos directos sobre la productividad. Según los datos expuestos en el I Barómetro de Bienestar Laboral, impulsado por la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana, siete de cada diez bajas laborales proceden de contingencias comunes, frente a los accidentes de trabajo, lo que evidencia un cambio estructural en el origen de las ausencias.
El estudio constata que el absentismo responde a un análisis multicausal, en el que confluyen factores personales, organizativos y externos. En este sentido, el 67,8 % de las empresas identifica los factores personales como causa principal del absentismo, mientras que un 51,6 % señala también factores relacionados con la motivación y el compromiso, confirmando que el fenómeno va más allá de episodios puntuales y se vincula de forma creciente al bienestar laboral.
La saturación sanitaria, un factor externo determinante
Entre los factores externos, el Barómetro identifica la saturación del Sistema Público de Salud como uno de los elementos que está contribuyendo a alargar los procesos de baja. En concreto, un 32,3 % de las empresas expresa el nivel máximo de preocupación por el impacto de la saturación sanitaria en la duración de las incapacidades temporales, al detectar retrasos en pruebas diagnósticas, derivaciones a especialistas o tratamientos de rehabilitación.
Según el análisis, esta situación no se traduce en una mejor recuperación de la salud de las personas trabajadoras, pero sí genera un impacto organizativo creciente, especialmente en las pequeñas y medianas empresas, que cuentan con menor capacidad para redistribuir cargas de trabajo o cubrir ausencias prolongadas.
Estrés, carga mental y salud psicológica
El Barómetro de Bienestar Laboral sitúa el estrés, la carga mental y el agotamiento emocional como factores cada vez más presentes en los entornos de trabajo, aunque con una incidencia desigual. El 61,3 % de las empresas estima que menos del 5 % de su plantilla se ha visto afectada por ansiedad, depresión o estrés postraumático en el último año. Sin embargo, un 29,0 % sitúa esta afectación entre el 5 % y el 25 %, lo que indica que en una parte relevante del tejido empresarial estos problemas ya tienen un peso significativo.
El estudio pone de relieve, además, déficits en los sistemas de seguimiento: un 3,2 % de las empresas reconoce no disponer de información sobre la afectación psicológica de su plantilla, una carencia que dificulta la detección temprana de riesgos y la planificación de medidas preventivas.
Un escenario complejo y, en muchos casos, mal diagnosticado
El Barómetro concluye que el análisis de las bajas por problemas psicológicos revela un escenario complejo y, en muchos casos, mal diagnosticado. Mientras que el 38,7 % de las empresas atribuye estas bajas principalmente a aspectos de la vida privada, solo un 12,9 % las vincula de forma directa a las condiciones laborales.
En cuanto al perfil de las personas afectadas, el 35,5 % de las empresas señala mayor incidencia entre trabajadores de 25 a 45 años, frente a un 16,1 % que apunta al colectivo femenino y un 9,7 % a trabajadores sénior mayores de 45 años. El dato más relevante es que el 48,4 % de las empresas carece de información fiable sobre las causas del absentismo psicológico, lo que limita la implantación de estrategias preventivas eficaces.
Factores de riesgo y elementos protectores
El análisis de los factores de riesgo psicosocial sitúa la presión de tiempo y la sobrecarga de trabajo como el elemento con mayor impacto percibido: un 51,6 % de las empresas lo valora en nivel alto y un 12,9 % en nivel muy alto. También reciben valoraciones relevantes el trato difícil con clientes, pacientes o proveedores y la inseguridad laboral, mientras que la mala comunicación interna se concentra mayoritariamente en niveles intermedios.
Frente a estos riesgos, el Barómetro identifica factores protectores consolidados. El apoyo social entre compañeros obtiene las valoraciones más altas, con un 54,8 % en nivel 4 y un 29,0 % en nivel 5, seguido de la flexibilidad para gestionar imprevistos personales, que también recibe valoraciones mayoritariamente positivas. En cambio, el reconocimiento y el feedback positivo regular presenta déficits claros en un número significativo de organizaciones.
Implantación desigual de medidas de bienestar
La implantación de iniciativas de bienestar presenta importantes desigualdades. Los horarios flexibles o la jornada comprimida están presentes en el 58,1 % de las empresas, mientras que las encuestas de clima laboral alcanzan el 51,6 %. Sin embargo, los programas de mentoring o coaching interno apenas están implantados en el 22,6 %, y el 67,7 % de las empresas no los aplica, lo que refleja margen de mejora en las políticas de acompañamiento y desarrollo profesional.
Un reto estratégico para la competitividad
El Barómetro subraya que el absentismo se ha convertido en un factor estratégico para la competitividad empresarial, y apunta a la necesidad de avanzar hacia modelos más preventivos, con mejores sistemas de información, mayor atención al bienestar psicológico y una coordinación más eficaz entre empresas, mutuas y sistema sanitario.

