El petxinot es una pequeña almeja de agua dulce en peligro crítico de extinción que durante siglos ha filtrado las aguas de L’Albufera. Su presencia indica un ecosistema que funciona y su desaparición compromete la calidad del agua y el equilibrio del humedal, ya que actúa como una depuradora natural silenciosa que retira partículas y contribuye a mantener el sistema en condiciones saludables.
Alianza por el petxinot
Con ese objetivo se ha presentado este viernes la Alianza por el petxinot, un programa de conservación de la Fundación Oceanogràfic y la Fundación Aguas de Valencia, con la colaboración de la Generalitat.
El plan contempla la reproducción en condiciones controladas de esta náyade para reintroducirla en el humedal, junto con actividades educativas.
La cría en cautividad busca reforzar los tramos donde la especie ha desaparecido y recuperar su función filtradora, de modo que la reintroducción ayude a mejorar la calidad del agua y la estabilidad ecológica de la laguna.
Especie autóctona
El equipo técnico subraya que se trata de una especie autóctona menos visible y menos carismática, pero esencial para la conservación del ecosistema.
En palabras de la coordinadora de la Fundación Oceanogràfic, los científicos la llaman ‘la posidonia de L’Albufera, que sostiene el ecosistema desde abajo‘, una metáfora que resume su papel de base ecológica: cuanto más abundante es, más capacidad tiene el sistema para mantenerse limpio y estable.
Colonización de toda l’Albufera
Históricamente, esta almeja colonizaba toda L’Albufera, pero su presencia se ha ido reduciendo y hoy apenas sobrevive en algunos tramos y acequias que alimentan la laguna.
Entre las causas destacan la degradación del hábitat, la pérdida de calidad del agua, los dragados, la salinización y la expansión de especies invasoras.
Estas presiones disminuyen las áreas adecuadas para su desarrollo y fragmentan las poblaciones, lo que dificulta su recuperación natural. Aún hay quien recuerda que sus conchas se transformaban en botones de nácar; no en vano, la laguna llegó a ser conocida como ‘lago de nácar‘ y ‘espejo de sol‘ por la abundancia de petxinots con conchas nacaradas.
Ciclo y acciones previstas
El petxinot tiene un ciclo de reproducción complejo: sus larvas requieren un ‘pez hospedador‘ al que se fijan en aletas y branquias antes de retornar al fondo de marjales y humedales.
Esa dependencia implica que, si faltan peces adecuados, la reproducción se resiente. Una vez en el sustrato, los ejemplares pueden pasar décadas en el fango filtrando miles de litros de agua; un adulto es capaz de procesar hasta 50 litros al día, una contribución directa a la transparencia y depuración del sistema.
Evitar su desaparición
Este año se van a impulsar varias acciones para evitar su desaparición. El Oceanogràfic instalará un laboratorio visible para que los visitantes conozcan de primera mano el trabajo de recuperación, y se desarrollarán iniciativas con los ayuntamientos ribereños para acercar esta clóchina de agua dulce a la ciudadanía y concienciar sobre su valor ecológico.
La divulgación pretende sumar apoyo social y favorecer prácticas que reduzcan las presiones sobre el hábitat del molusco.
El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Vicente Martínez Mus, ha destacado que es una especie ‘pequeña, discreta, pero en peligro crítico de extinción‘ y que actúa como indicador de que el ecosistema ‘está sano y funciona’.
A su juicio, ‘solo por egoísmo es conveniente trabajar en su conservación’. El conseller ha explicado que la dana de 2024 supuso un riesgo añadido para una especie ‘extremadamente sensible’, pero se logró rescatar más de 1.300 ejemplares en L’Albufera, evitando la pérdida de una población ‘esencial para la supervivencia de la especie‘. Concluyó que ‘proteger el petxinot es proteger L’Albufera‘.

