Las lluvias persistentes y las fuertes rachas de viento registradas en las últimas semanas están provocando graves afecciones en cultivos, ganadería e infraestructuras agrarias tanto en la Comunitat Valenciana como en el conjunto de España, con impactos que ya se extienden más allá de la campaña actual y condicionan la planificación agrícola de 2025/2026.
La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) constata daños generalizados por ‘rameado’, un fenómeno causado por los golpes de los frutos contra las ramas debido al viento, que deja marcas en la piel y deprecia su valor comercial. En los casos más graves, el viento ha provocado la caída al suelo de cítricos y aguacates, especialmente en variedades con un grado avanzado de maduración, llegando a arruinar la campaña de algunos agricultores.
Entre los ejemplos recogidos por la organización, un agricultor ha perdido más del 30% de su cosecha de mandarinas Nadorcott en una explotación de Antella, con pérdidas valoradas en 10.000 euros, mientras que otro citricultor ha visto cómo el viento provocaba la caída de casi la mitad de su producción de naranjas, unos 6.000 kilos, en su campo de Villanueva de Castellón.
Retrasos en la recolección y daños estructurales
Las rachas de viento superiores a los 100 km/h han ocasionado además la rotura de ramas, el arranque de plantones jóvenes y la caída de árboles adultos, agravando el impacto sobre las explotaciones. A ello se suma la sucesión de precipitaciones, que está provocando retrasos de varias semanas en la recolección de la chufa en la huerta valenciana y, en consecuencia, en la posterior siembra de patatas, cebollas y otras hortalizas de primavera-verano.
El exceso de humedad en el suelo también está retrasando la plantación de cultivos leñosos y, en las zonas afectadas por la DANA del 29 de octubre de 2024, las lluvias continúan interrumpiendo labores de reconstrucción de infraestructuras agrarias.
Un problema que afecta a todo el territorio nacional
A escala estatal, los daños se extienden tanto a cultivos leñosos como herbáceos, a la ganadería extensiva y a infraestructuras básicas para el desarrollo de la actividad agraria, como cubiertas de naves agrícolas y ganaderas, invernaderos, vallados y estructuras de protección.
Aunque en algunas zonas las lluvias están contribuyendo al llenado de embalses y garantizan la próxima campaña de riego, el balance general es negativo, con explotaciones gravemente afectadas y un escenario de incertidumbre para las próximas campañas agrícolas.
Petición de medidas urgentes
Ante esta situación, AVA-ASAJA reclama a las administraciones la puesta en marcha de medidas de apoyo para los agricultores y ganaderos afectados, así como avanzar hacia herramientas eficaces de gestión de riesgos y un sistema de seguros agrarios adaptado a la nueva realidad climática, marcada por fenómenos meteorológicos cada vez más extremos y persistentes.

