La Comunitat Valenciana registra un 7 % de tramos de la red estatal que atraviesa su territorio con riesgo alto o muy alto de siniestro, una de las proporciones más bajas del país. Solo la Comunidad de Madrid presenta un porcentaje inferior, del 2 %, mientras que la media española se sitúa en el 11,8 %, según el último informe EuroRAP.
Panorama estatal
En el conjunto de España, 3.122 kilómetros de la Red Estatal de Carreteras presentan riesgo elevado o muy elevado de sufrir un accidente grave o mortal, lo que equivale al 11,8 % del total analizado. Los tramos más peligrosos aumentan respecto al periodo anterior: pasan de 82 (761 km) a 95 (904 km), un cambio que señala un empeoramiento en los segmentos más conflictivos.
El estudio también muestra que el índice de riesgo en carreteras convencionales es casi cuatro veces superior al de las vías de alta capacidad (autovías y autopistas). Además, por primera vez en 15 años, el riesgo sube en estas últimas, un aviso de que la mejora histórica en las vías rápidas pierde impulso y que el repunte de siniestralidad no se limita a la red convencional.
Factores de la evaluación
La evaluación tiene en cuenta 3.595 tramos con una longitud conjunta superior a 26.470 kilómetros, que representan el 53,4 % de toda la red estatal. Del total analizado, 14.169 kilómetros corresponden a vías convencionales, 9.023 a autovías, 2.742 a autopistas y 534 a carreteras multicarril. Este reparto explica por qué la mayor parte de los puntos críticos se localiza fuera de las vías de alta capacidad, donde las intersecciones, accesos directos y variaciones de trazado son más frecuentes.
También cambian las categorías intermedias: los tramos con índice alto aumentan de 162 a 183 y los de nivel bajo–medio pasan de 696 a 782, mientras que los de riesgo bajo se reducen ligeramente (de 2.254 a 2.229). En conjunto, el mapa de peligrosidad se desplaza hacia clases menos seguras, con un peso mayor de segmentos que requieren atención prioritaria.
Carreteras con más riesgo
El informe identifica 103 carreteras con al menos un tramo clasificado en rojo o negro y señala que 15 de ellas concentran el 51 % de todos los kilómetros peligrosos, repartidos en solo 1.601 kilómetros. Todas pertenecen a la red convencional, lo que refuerza la necesidad de intervención en estas vías.
Entre las más afectadas figuran la N-330, que encabeza la lista con 152 kilómetros con nivel rojo y negro; la N-420, con 149; y la N-630, con 142. Les siguen la N-340 (127), la N-260 (126) y la N-120 (121). El tramo con mayor probabilidad de accidente grave o mortal se localiza en la N-340, en la provincia de Tarragona.
Por comunidades, Aragón es la que presenta una mayor proporción de kilómetros con riesgo elevado o muy elevado (21 %). Castilla y León concentra la mayor cantidad de kilómetros peligrosos, con 895. A escala provincial, 17 territorios superan la media estatal del 11,8 %; destacan León (27 %), Huesca (26 %) y Palencia (25 %).
En este contexto, la Comunitat Valenciana se sitúa entre las autonomías con menor exposición, con un 7 %, por detrás de Madrid (2 %) y por delante de Andalucía (8 %). El dato la ubica en una posición comparativamente favorable, aunque el avance de los tramos peligrosos y el repunte en autovías y autopistas evidencian que sostener y reforzar la seguridad vial sigue siendo un reto compartido.
El análisis de EuroRAP, realizado con la participación del RACE y el RACC, se basa en 3.873 siniestros con víctimas registrados entre 2022 y 2024, lo que permite actualizar el diagnóstico de riesgo con información reciente y comparable en toda la red estatal.



