Joan Baldoví ha considerado que la virtud del acto impulsado por Gabriel Rufián para debatir la unidad a la izquierda del PSOE ha sido ‘alborotar el gallinero’ y lograr ‘que se hable’. A su juicio, el ruido inicial ha servido para poner el tema en el centro del debate político y mediático.
Al mismo tiempo, ha señalado que a partir de ahora el proceso debería encauzarse ‘con más calma, con menos focos, con menos titulares, con menos declaraciones’ y de forma ‘más discreta’ para que pueda llegar ‘a ramos de bendecir’. Con esta apelación, ha defendido rebajar la exposición pública y favorecer conversaciones serenas que eviten dinámicas de competición entre siglas y permitan concreciones reales.
Compromís y el escenario valenciano
Baldoví ha reivindicado la particularidad de la Comunitat Valenciana: existe ‘posibilidad de cambio’ y opciones de ‘tumbar a la derecha y a la extrema derecha’ si se actúa con inteligencia y generosidad. Ha pedido pensar en términos de suma y no de choque, con el objetivo de maximizar representación y resultados en un contexto muy competido.
En esa línea, ha subrayado que Compromís es una fuerza con arraigo y que puede ‘sacar de la abstención’ a votantes socialistas con la ‘tentación de quedarse en casa’. Ha planteado que el anclaje territorial y la identificación con la agenda valenciana colocan a su formación en condiciones de disputar escaños a PP y Vox allí donde la implantación local es determinante para el reparto.
Sobre la ley electoral, ha apuntado que se diseñó para ‘beneficiar’ a determinadas formaciones o a un ‘determinado sistema’, por lo que entiende que varias de las ideas expuestas en el acto tienen ‘razón de ser’. Entre ellas, que las fuerzas arraigadas con implantación territorial, como Compromís, sean las que mejor pueden pelear los escaños a la derecha.
Preguntado por la propuesta de Rufián de un grupo interparlamentario en el Congreso, ha indicado que ‘ya se hablará’. Ha recordado su experiencia de doce años en la Cámara baja, tanto en el grupo mixto como en el grupo plural, donde muchas veces el sentido del voto fue el mismo que el de Podemos, IU, ERC o el PSOE, un hecho que evidencia convergencias políticas incluso sin estructuras nuevas.



