Las obras de emergencia que la Confederación Hidrográfica del Júcar ejecuta en la cabecera del barranco del Poyo, a su paso por el casco urbano de Chiva, permitirán triplicar la capacidad de desagüe del cauce hasta 600 m3/s. El objetivo es reforzar la seguridad del municipio frente a futuras avenidas extraordinarias como la registrada el 29 de octubre de 2024, reduciendo el riesgo de desbordamientos y daños en viviendas e infraestructuras. El aumento de sección y la ordenación de los puntos críticos del cauce buscan que, ante episodios intensos, el agua discurra sin crear cuellos de botella.
Con información hidrológica e hidráulica específica del episodio de 2024, analizada por el CEDEX, la CHJ ha definido cinco actuaciones que se desarrollan de forma simultánea y cuentan con un presupuesto cercano a tres millones de euros. Estas medidas, que se prevé culminar en junio, elevan la sección útil del barranco al pasar de los 150–200 m3/s originales a los 600 m3/s. La entidad subraya que el inicio se produjo algo más tarde que otras obras posteriores a la DANA por la necesidad de modelizar el comportamiento del cauce con precisión, un paso que ha permitido ajustar cada intervención al punto más eficaz. Ese dimensionamiento homogéneo permitirá que el caudal se mueva con mayor continuidad entre tramos urbanos y rurales.
Sector San Isidro y protección urbana
Tres de las actuaciones se concentran en el sector de San Isidro. La primera ha consistido en demoler el saliente rocoso conocido como el Molondroño, que estrangulaba el paso del agua en crecidas. La segunda configura una ‘rápida hidráulica’ aprovechando la curva natural del cauce en un tramo con una caída superior a diez metros para conducir el caudal de manera controlada y evitar remansos peligrosos. ‘Lo que se pretende es mantener la velocidad del agua y vehiculizarla, dirigirla por donde nosotros queremos, de una manera ordenada hasta el puente nuevo de Chiva‘, ha detallado el director de la obra de emergencia, Vicente Botella. La tercera, prácticamente finalizada, protege las edificaciones colindantes con un muro de escollera de unos cinco metros de altura, cimentado y coronado con hormigón para dotarlo de unidad estructural y estabilidad frente a avenidas.
Refuerzo de puentes y nuevo proyecto
En la cabecera del cauce, a la altura de la calle Ramón y Cajal, se ejecuta otro muro de escollera de más de 250 metros y aproximadamente cinco metros de altura para estabilizar taludes en un tramo especialmente sensible, reduciendo desprendimientos y arrastres laterales durante episodios de caudal elevado. La última actuación, ya concluida, ha reforzado estructuralmente el puente nuevo de la calle Antonio Machado, reparando los daños que la DANA de 2024 provocó en armaduras, pilas y tablero, con el fin de asegurar su servicio ante futuras crecidas. En paralelo, la CHJ trabaja en la redacción de un proyecto para el tramo final del barranco que aumentará la capacidad de desagüe a la salida de Chiva, hoy limitada por el puente viejo: se plantea generar una pendiente continua aguas abajo del puente nuevo y prolongarla hasta el tramo final. La previsión es licitar la redacción del proyecto a lo largo de 2026, con una inversión estimada de cinco millones de euros, una fase que completará el refuerzo ejecutado en cabecera y mejorará la evacuación del flujo en el tramo de cierre.


