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domingo, marzo 15, 2026

La falla más larga del mundo rinde homenaje al Maratón de València con 42,195 metros

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La comisión Manuel de Falla Tamarindos firma un monumento horizontal de 42,195 metros que recrea la meta del Maratón de València y aspira a hacer historia.

La comisión Manuel de Falla Tamarindos ha convertido su monumento en un tributo al running: una falla completamente horizontal que alcanza los 42,195 metros, la misma distancia oficial del maratón. El conjunto reproduce la llegada de la carrera más emblemática de la ciudad y se presenta con el lema ‘World Record’ tras comprobar que no hay registros de una falla más larga, un hito que une sátira fallera y cultura deportiva.

Un récord de 42,195 metros

La idea nació en un intercambio de propuestas del equipo directivo de la comisión. Uno de los responsables lanzó el reto de no competir en altura, sino en longitud, para vincularlo al Maratón de València. El vicepresidente, Adrián Munilla, maratoniano en nueve ediciones de la prueba, lo resume así: ‘Esto surgió en una tormenta de ideas en el grupo de WhatsApp de presidencia de la falla… Nos hacía ilusión unirlo al maratón, porque en València hay mucha afición y muchos falleros somos corredores’. Ese espíritu explica una decisión poco habitual en el mundo fallero: estirar el monumento como un circuito hasta cubrir la distancia mítica del atletismo.

Para materializar el proyecto contactaron con el artista Miguel March Azor, con más de dos décadas de trayectoria y experiencia en Sección Especial. March levantó la obra con los materiales tradicionales —arcilla, cartón y madera— y asumió el reto creativo con libertad plena. Él mismo lo define: ‘A pesar de ser un trabajo duro, ha sido divertida y me han dejado libertad de creación en todo momento; he podido probar técnicas diferentes, con pintura muy arriesgada, con una paleta de colores muy intensa y muy viva‘.

Antes de iniciar el montaje, la comisión realizó consultas a la Junta Central Fallera y a periodistas especializados en cultura para asegurarse de que nadie había intentado una pieza de esta longitud. Con el visto bueno, la falla tomó forma en el barrio de Campanar: una línea de meta a escala fallera, con arco final, cronómetros y la icónica pasarela azul de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Además de homenajear la carrera, el conjunto simboliza el anhelo de que el Maratón de València logre el récord mundial de la distancia. El detalle llega al atrezzo: ‘Tenemos una alfombra azul exactamente igual que la real y Valencia Ciudad del Running nos ha cedido las vallas oficiales para que forme parte de nuestra falla’, explica la comisión. De cara a la Cremà, admiten que no les quedará ‘más remedio’ que agrupar ninots para quemarlos con seguridad, una logística coherente con un montaje tan extenso.

Ninots, humor y cultura runner

El apoyo del ecosistema del maratón se reconoce en escena con marcas vinculadas a la prueba: Patatas Meléndez, Cárnicas Serrano, Pinturas Isaval y Teika aparecen representadas en figuras. Hay un ninot de Isaval que traza la famosa línea azul de los 42,195 kilómetros y otro que viste la equipación de Serrano para encarnar a uno de los corredores más carismáticos, Luis Félix. También dejan huella el empresario Juan Roig y el presidente de la SD Correcaminos, Paco Borao, referentes en el impulso de la prueba. La ironía fallera se cuela con un aguador que ofrece cazalla en lugar de electrolitos y con un corredor descalzo que porta la Senyera en recuerdo de quienes ya no están. Son escenas que conectan tradición satírica y pasión por el asfalto.

El artista subraya la ambición del proyecto y su tono festivo: ‘Al final, la premisa era hacer reír y eso lo hemos conseguido’, una apuesta que les ha valido la nominación al premio I+G 2026 (Ingenio y Gracia). Desde la comisión, que se define como una falla de barrio de cuarta categoría con 325 integrantes, reivindican su derecho a sorprender y atraer público: ‘también tenemos derecho a montar algo original y que la gente venga a verlo’. Confiados en que cientos de aficionados y clubes visiten el monumento, el recorrido horizontal invita a vivir la experiencia como si fuera el último tramo del maratón, entre pasarela azul, vallas oficiales y un final de fiesta a ritmo de cremà.


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