El Gobierno aprobará una rebaja del IVA de los combustibles del 21% al 10% dentro de un nuevo paquete de medidas económicas con el que pretende amortiguar el impacto de la escalada energética sobre familias, autónomos y empresas. La iniciativa llega en un momento de fuerte tensión en los mercados internacionales, con el encarecimiento del petróleo trasladándose ya al precio de la gasolina y el gasóleo.
La reducción fiscal afectará a los carburantes de uso general y busca aliviar de forma directa el coste que soportan los consumidores cada vez que repostan. El objetivo del Ejecutivo es frenar parte de la presión inflacionista derivada del aumento de la energía y evitar que el alza de los combustibles siga repercutiendo sobre el transporte, la distribución y, en consecuencia, sobre los precios finales.
La medida formará parte de un decreto más amplio que también prevé actuaciones en el ámbito de la electricidad y del gas. Con este paquete, el Gobierno pretende responder al deterioro del contexto energético y ofrecer un alivio inmediato a los sectores más expuestos al incremento de costes.
Entre los principales beneficiados por la rebaja figuran los conductores particulares, los profesionales del transporte y las empresas cuya actividad depende de forma intensa del consumo de combustible. La bajada del IVA se plantea así como una herramienta de efecto rápido sobre el bolsillo, aunque su alcance definitivo dependerá de cómo quede recogida en la norma.
A la espera de conocer todos los detalles del texto, la previsión es que el Ejecutivo dé luz verde a esta batería de medidas de forma inminente para tratar de contener la subida de precios y amortiguar sus efectos sobre la economía.




