El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha negado este miércoles que haya existido trato de favor en la incorporación de su pareja a la Diputación de Valencia mediante una comisión de servicios y ha denunciado una campaña “sucia, rastrera y machista” contra ella. El jefe del Consell ha defendido que el traslado responde a una decisión de conciliación familiar y laboral y que se ha ajustado a un procedimiento ordinario dentro de la función pública.
En declaraciones a los periodistas en Les Corts, Pérez Llorca ha afirmado que su pareja ha hecho lo que hace “cualquier funcionario que quiere conciliar” su vida laboral y familiar y lo ha hecho “pasando por un procedimiento, como pasaría cualquier otro funcionario, sin ningún trato a favor”.
El president ha insistido en que su pareja es funcionaria de carrera desde hace más de veinte años y ha rechazado que su condición personal pueda limitar sus expectativas profesionales. En este sentido, ha asegurado que “tampoco tiene que tener ella disminuidas sus pretensiones o sus necesidades por el mero hecho de ser ‘la mujer de’”.
La polémica se produce después de que haya trascendido que la pareja del president, funcionaria en el Ayuntamiento de Finestrat, ha sido incorporada a la Diputación de Valencia a través de una comisión de servicios por urgente necesidad, con una retribución anual de 52.000 euros. Pérez Llorca ha remarcado que el puesto corresponde a su escala profesional, la de administrativo del grupo C1, y que la adjudicación se ha producido tras un procedimiento de libre concurrencia supervisado por técnicos.
Conciliación y cambio de domicilio a València
Pérez Llorca ha explicado que, cuando fue elegido president de la Generalitat, una de sus primeras decisiones fue trasladar su residencia a València por motivos laborales. Según ha relatado, tiempo después su pareja decidió dar el mismo paso para poder conciliar mejor su vida laboral y familiar.
A partir de ahí, solicitó una comisión de servicios para ocupar una plaza en la Diputación, un mecanismo que, según ha defendido el president, utiliza “cualquier otro funcionario” en circunstancias similares. También ha subrayado que la retribución que percibe “es exactamente igual a cualquier otro administrativo de su rango”.
El jefe del Consell ha asegurado que todo el proceso se ha desarrollado dentro de la legalidad y ha insistido en que el verdadero motivo del debate público no es el procedimiento, sino el vínculo personal de la trabajadora con el máximo responsable del Gobierno valenciano. A su juicio, “la única noticia” para algunos es que “es la mujer de”, una lectura que ha calificado de machista.
Pérez Llorca carga contra la “política sucia”
Durante su comparecencia, Pérez Llorca ha elevado el tono contra quienes han cuestionado este nombramiento y ha afirmado que no está dispuesto a participar en “la cacería del machismo” que, a su juicio, se está produciendo desde determinados ámbitos políticos y mediáticos.
El president ha señalado que entró en política para “cambiar y aportar cosas a la sociedad”, no para asumir una dinámica de “política sucia, rastrera, machista”, y ha advertido de que va a combatir ese tipo de prácticas.
Además, ha lanzado un mensaje a los dirigentes de la izquierda, a quienes ha pedido coherencia con sus discursos sobre conciliación y feminismo. En concreto, ha reclamado que esos principios se apliquen “también para todas las mujeres sin ver con quién están casadas o con quién están emparentadas”.




