Pérez Llorca justifica la comisión de servicios de su pareja frente a las acusaciones de enchufismo

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Juanfran Pérez Llorca defiende en Les Corts la comisión de servicios por la que su pareja trabaja en la Diputación de Valencia, mientras la oposición la tacha de enchufismo y la califica de traje a medida.

Juanfran Pérez Llorca ha defendido en la sesión de control de Les Corts Valencianes la contratación de su pareja por la Diputación de Valencia mediante una comisión de servicios. El president ha enmarcado este nombramiento en la práctica habitual de la Administración y lo ha comparado con las más de 11.500 comisiones de servicio aprobadas durante los últimos siete años por el gobierno del Botànic, subrayando que se trata de una figura extendida y regulada dentro del sector público.

Debate en Les Corts por la contratación de la pareja del president

La oposición ha centrado su intervención en esta contratación, que considera un ejemplo claro de enchufismo. Durante el debate, Pérez Llorca ha exhibido un listado de cuatro folios en el que, según ha explicado, figuran parejas de cargos socialistas y de Compromís que comenzaron a trabajar en la Administración durante los años de gobierno del Botànic. Ha precisado que no iba a mencionar nombres porque considera indecente utilizar las relaciones personales para atacar a representantes públicos, pero ha querido evidenciar que la presencia de parejas y familiares de políticos en la Administración no es un fenómeno nuevo.

El president ha insistido en que a su pareja no se le ha creado una plaza específica, sino que se trata de un puesto ofertado desde julio del año pasado. Ha recordado que en ese momento todavía no se sabía que él sería president, y ha recalcado que el procedimiento seguido ha sido de libre concurrencia. Según ha detallado, se presentaron cinco candidatos y la plaza se adjudicó a la persona con mayor experiencia, que resultó ser su pareja. Con este argumento ha tratado de reforzar la idea de que la decisión se tomó con criterios técnicos y no por afinidad personal.

El síndic socialista, José Muñoz, ha cuestionado de forma frontal la versión de Pérez Llorca y ha descrito la contratación como un traje a medida. A su juicio, en el PP son unos jetas que se aprovechan de lo público para lo privado, una acusación con la que ha querido remarcar que, aunque la plaza existiera previamente, el proceso habría estado orientado a favorecer a la pareja del president. Para la oposición, la coincidencia entre el vínculo personal y el resultado del procedimiento es suficiente para hablar de enchufismo y de aprovechamiento del poder.

Por su parte, el síndic de Compromís, Joan Baldoví, ha criticado también la actuación de Pérez Llorca, a quien ha descrito como una copia mala de su predecesor, Carlos Mazón, y del peor PP, pese a su apariencia de buen chico. Con estas palabras, Baldoví ha querido transmitir que, detrás de una imagen más moderada, se repetirían patrones que la oposición asocia con prácticas poco ejemplares en el uso de los recursos públicos.

En conjunto, el debate ha puesto de relieve dos relatos enfrentados: por un lado, el del president, que defiende la legalidad y normalidad administrativa de la comisión de servicios de su pareja, y por otro, el de la oposición, que interpreta el caso como un episodio más de enchufismo. El cruce de reproches ha evidenciado que la presencia de familiares de cargos públicos en puestos de la Administración continúa siendo un terreno especialmente sensible, donde la legalidad del procedimiento no siempre basta para despejar las sospechas políticas y éticas.


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