Los embalses de la CHJ rozan el 70 % y encaran la campaña de riego con reservas históricas

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Este volumen supone el segundo mejor registro de los últimos 35 años, solo por detrás del año hidrológico 2010-2011, cuando se llegó a 1.987 hectómetros cúbicos

Los embalses de la Confederación Hidrográfica del Júcar alcanzan los 1.943 hectómetros cúbicos de agua almacenada, lo que equivale a alrededor del 69 % de su capacidad total. Este volumen supone el segundo mejor registro de los últimos 35 años, solo por detrás del año hidrológico 2010-2011, cuando se llegó a 1.987 hectómetros cúbicos.

Con este nivel de llenado, la demarcación afronta las próximas semanas de riego con un colchón de seguridad que permite garantizar el suministro a los diferentes usos, especialmente al agrario.

Mejoría muy notable

El organismo de cuenca subraya que esta situación refleja una mejoría muy notable si se compara con otros ejercicios recientes. En estas fechas, solo en el año hidrológico 2010-2011 se habían registrado reservas superiores, lo que sitúa el actual volumen de agua en un escenario excepcional dentro de la serie histórica.

Esto implica que, salvo imprevistos meteorológicos o incidencias puntuales en las infraestructuras, la campaña de riego dispone de agua suficiente para desarrollarse con normalidad.

Abundantes precipitaciones

El principal factor que explica este aumento de reservas son las abundantes precipitaciones acumuladas desde el inicio del año hidrológico. En el territorio de la CHJ se han registrado 351 litros por metro cuadrado de lluvia, muy por encima de la media histórica de 246,9 litros por metro cuadrado. Esta diferencia refleja un año claramente más húmedo de lo habitual, lo que se ha traducido en mayores aportaciones de agua a los embalses, más caudal en los ríos y una recarga más intensa de los acuíferos.

El director técnico de la Confederación, Manuel Torán, destaca que el año hidrológico está siendo ‘más húmedo de lo normal‘, lo que repercute de forma directa en la evolución favorable de las reservas hídricas.

Según detalla, se ha logrado almacenar más agua en los embalses, los ríos han registrado mayores aportaciones y los acuíferos se han recargado. Además, las personas usuarias de riego han visto reducidas las necesidades de riego de sus cultivos gracias a la mayor humedad del suelo, lo que también ayuda a que el agua disponible dure más tiempo.

Diferencias por sistemas

Aunque el conjunto de la demarcación presenta una situación holgada, la CHJ advierte de que no todos los sistemas de explotación se encuentran en el mismo escenario. En los sistemas Serpis y Marina Baja todavía persisten síntomas de escasez hídrica y se mantienen los niveles de alerta y prealerta, respectivamente. Esta situación obliga a extremar el seguimiento y a planificar con cautela los desembalses y el reparto de recursos.

En la Marina Baja se ha producido una mejoría respecto al año anterior, ya que las reservas han pasado de 6,8 a 10 hectómetros cúbicos. Sin embargo, desde la Confederación se matiza que la situación aún no es tan optimista como desearían. Los embalses de Amadorio y Guadalest continúan en niveles reducidos, lo que limita el margen de maniobra. Pese a ello, el sistema es capaz de garantizar el abastecimiento urbano gracias al apoyo de la desaladora de Mutxamel y a los aportes de aguas subterráneas, que actúan como complemento a los recursos superficiales.

En el sistema Serpis también se aprecia una evolución positiva, ya que el embalse de Beniarrés ha incrementado sus reservas en más de 3 hectómetros cúbicos en el último año. Este aumento no resuelve por completo la escasez, pero supone un alivio para los usos ligados a este sistema y refuerza la capacidad de respuesta ante posibles periodos de menos lluvias.

Situación claramente más desahogada

En contraste, el resto de la demarcación se encuentra en una situación claramente más desahogada. Los valores de recursos embalsados superan la media de los últimos años y permiten encarar la campaña de riego con todas las garantías. Embalses como Ulldecona, Regajo o el Arquillo de San Blas se sitúan prácticamente al 100 % de su volumen máximo estacional.

Este concepto hace referencia al nivel máximo permitido en cada época del año según las normas de explotación, que fijan límites de llenado para garantizar la seguridad de las infraestructuras y permitir una gestión adecuada del agua, incluyendo la regulación de los caudales de avenida en episodios de lluvias intensas.

Los sistemas Cenia-Maestrazgo, Mijares-Plana de Castellón, Palancia, Turia y Júcar se encuentran en un estado óptimo para afrontar la campaña de riego. En estos casos, las reservas permiten cubrir las demandas previstas sin tensiones significativas, lo que aporta estabilidad a sectores como la agricultura de regadío, que dependen de una planificación clara del agua disponible.

Los sistemas Turia y Júcar son especialmente representativos de esta mejora general. Ambos presentan los mejores datos de agua almacenada de los últimos tres años. En el Turia, las reservas superan el 60 %, mientras que en el Júcar se sitúan cerca del 75 %, con 200 hectómetros cúbicos más que en 2024 por estas mismas fechas y 180 hectómetros cúbicos más que el año pasado. Según la Confederación, se trata de datos excelentes que permiten asegurar el suministro a las personas usuarias de una parte muy importante del territorio de la demarcación.

El ahorro y la prudencia, claves en la gestión

Pese al buen momento de los embalses y a la mejora generalizada de las reservas, la CHJ insiste en la necesidad de mantener la prudencia en la gestión del agua. De cara a las próximas reuniones de las diferentes Secciones de la Comisión de Desembalse, Manuel Torán recalca la importancia de hacer un uso responsable de los recursos disponibles para optimizar su aprovechamiento y garantizar su sostenibilidad a medio y largo plazo.

El director técnico recuerda que el ahorro debe ser una seña de identidad, incluso en años favorables como el actual. Subraya que la demarcación sigue dependiendo de la climatología y que el próximo año hidrológico podría ser seco, lo que se traduciría en dificultades en algunos sistemas si no se actúa con previsión.

Por ello, llama a gestionar el agua con responsabilidad y con una visión de futuro, de manera que las reservas actuales se conviertan en una oportunidad para consolidar una cultura de uso eficiente y evitar problemas en escenarios menos lluviosos.


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