Las asociaciones vecinales y de hostelería de València consideran que el conflicto generado por el impacto acústico de los festivales de música no se resuelve trasladando los conciertos a otros puntos de la ciudad.
A su juicio, desplazar estos eventos desde la Ciudad de las Artes y las Ciencias a nuevas zonas solo desplazaría también las molestias a otros barrios residenciales, sin abordar el problema de fondo ni ofrecer una solución estable.
Así lo exponen la Asociación Vecinal del Cabanyal-Canyamelar y la Asociación de Hosteleros del Paseo Neptuno en un comunicado conjunto registrado en el Ayuntamiento de València y difundido a través de la Federación de Asociaciones de Vecinos de València. Las entidades explican que su postura responde a las informaciones sobre la decisión del Gobierno municipal de trasladar macroconciertos y festivales nocturnos al entorno de la Marina Norte, una medida que consideran unilateral y carente de diálogo previo con los colectivos del entorno.
Sin consenso ni información con antelación
Los colectivos denuncian que este cambio de ubicación se ha planteado sin consensuarlo ni informar con antelación a los residentes ni al sector hostelero afectado. Además, alertan del uso continuado de solares en primera línea de playa para la explotación por parte de empresas que organizan eventos ruidosos y asociados al consumo intensivo de alcohol junto a los bloques de viviendas del paseo marítimo, lo que incrementa las molestias por ruido y ocupación del espacio público.
Los vecinos sostienen que los conciertos al aire libre y otros eventos masivos son incompatibles con zonas residenciales, por la intensidad del sonido, los horarios nocturnos y el aumento de tráfico y afluencia de personas que generan. Incluyen en esta crítica otros espacios urbanos consolidados como el jardín de Viveros, donde la celebración de festivales también provoca quejas recurrentes de los residentes más cercanos.
Demandas al Ayuntamiento
En el escrito remitido al Ayuntamiento de València se reclama, en primer lugar, el cese inmediato de la utilización de solares sin urbanizar para la celebración de eventos itinerantes y actividades masivas. Consideran que estas concentraciones de público y ruido se están promoviendo sin un marco regulador claro, sin límites definidos y sin un consenso mínimo con el vecindario afectado.
Las asociaciones piden además que, mientras estos terrenos no se desarrollen urbanísticamente, se habiliten de forma provisional para usos que el entorno viene reclamando desde hace tiempo, como aparcamientos para residentes que complementen la oferta existente. Aseguran que esta alternativa respondería mejor a las necesidades cotidianas del barrio y contribuiría a reducir la presión de tráfico y estacionamiento en las calles más saturadas.
Otra de las exigencias es que no se reubiquen automáticamente festivales y conciertos procedentes de otras zonas de la ciudad en la Marina Norte sin un estudio previo de impacto y sin consenso con el entorno. Subrayan que cualquier decisión sobre grandes eventos debería ir precedida de informes sobre ruido, accesos, movilidad y convivencia, y de un proceso de diálogo real con vecinos y hosteleros.
Creación mesa de trabajo estable
Las entidades proponen, en este sentido, la creación de una mesa de trabajo estable entre el Ayuntamiento, las asociaciones vecinales y el sector hostelero de la zona. El objetivo sería evaluar de manera continuada las consecuencias de los eventos en el barrio y acordar criterios para su autorización, horarios, aforos y condiciones, de forma que la actividad económica vinculada al ocio pueda compatibilizarse con el derecho al descanso de los residentes.
Asimismo, reclaman la puesta en marcha urgente de un plan de reurbanización integral que abarque tanto la adecuación de los solares abandonados como la mejora pendiente del paseo de Neptuno y del paseo marítimo en su conjunto. Defienden que una intervención global en estos espacios permitiría ordenar mejor los usos, reducir la sensación de abandono en algunas zonas y evitar que los solares vacíos se conviertan en focos de actividad descontrolada.
reModelo de ciudad equilibrado
Desde el movimiento vecinal se reivindica, en definitiva, un modelo de ciudad equilibrado que respete a sus barrios, a las personas residentes y al tejido económico local. Insisten en que la planificación urbanística y de eventos no puede basarse en trasladar problemas de un distrito a otro, sino en diseñar una estrategia responsable que tenga en cuenta el impacto real del ruido y del ocio nocturno sobre la vida cotidiana de la población.




