El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha advertido en Les Corts que no habrá negociación por parte del Consell sobre la huelga indefinida del profesorado de la Comunitat Valenciana si los sindicatos docentes utilizan la convocatoria de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) como herramienta de presión.
Durante la sesión de control en el pleno, ha respondido a una pregunta del síndic socialista, José Muñoz, que le ha acusado de imponer unos servicios mínimos que, a su juicio, hacen inviable en la práctica la huelga indefinida anunciada por los docentes. Muñoz también le ha reprochado que criminaliza al profesorado al sostener que solo busca una subida salarial, cuestionando así la legitimidad de sus reivindicaciones.
Pérez Llorca ha defendido que el actual Consell está dispuesto a sentarse a hablar y a buscar pactos con la comunidad educativa en torno a esta huelga, subrayando que, según su versión, esa actitud de diálogo no se produjo durante los ocho años de gobierno del Botànic. Ha presentado esta disposición como un cambio de estilo respecto a la etapa anterior, siempre que se cumpla una condición básica.
El president ha explicado que respeta al profesorado y su derecho a la huelga, pero ha insistido en que también debe respetarse el derecho de los alumnos a ser evaluados de manera objetiva tras años de esfuerzo. Ha recalcado que el alumnado se juega en la PAU su acceso a la universidad, por lo que considera que no se debe poner en riesgo la celebración ni la validez de estas pruebas.
Equilibrio entre derecho de huelga y evaluacion
Según Pérez Llorca, es compatible el ejercicio del derecho de huelga del profesorado con el derecho del alumnado a tener las notas que merece y poder optar en igualdad de condiciones al acceso a la universidad. A su juicio, la discrepancia surge cuando se plantea utilizar los exámenes de acceso como elemento central de la presión sindical.
En este sentido, ha remarcado que la Generalitat no entrará a negociar mientras se mantenga, según ha dicho, el chantaje sobre la PAU. Ha insistido en que convertir estas pruebas en moneda de cambio en el conflicto laboral es algo muy peligroso, porque sitúa en el centro de la disputa a los alumnos que se examinan tras varios años de preparación y condiciona su futuro académico.
El jefe del Consell ha enmarcado así su posición en la necesidad de proteger el proceso de evaluación objetiva, al tiempo que reconoce la legitimidad del conflicto laboral del profesorado. El mensaje que ha querido trasladar es que el diálogo con los representantes docentes solo será posible si se garantiza que las pruebas de acceso a la universidad quedan al margen de cualquier estrategia de presión en la huelga indefinida.



