La Generalitat refuerza el servicio de avisos por fauna silvestre

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La Generalitat ha reforzado el servicio de atención de avisos por fauna silvestre que se gestiona a través del 112, ante el aumento de intervenciones y el contexto de riesgo sanitario por peste porcina africana.

La Generalitat ha reforzado el servicio especializado de atención de avisos por fauna silvestre, operativo desde 2022, para responder al aumento de incidencias y al contexto de riesgo sanitario derivado de la peste porcina africana. El refuerzo se centra en mejorar la capacidad de respuesta ante los avisos que llegan al teléfono 112, especialmente cuando la fauna cinegética entra en conflicto con la actividad humana o con la seguridad vial.

El dispositivo, encargado de atender los avisos por incidentes con fauna cinegética, ha registrado un incremento sostenido de la demanda. En 2024 se gestionaron 20 avisos, una cifra que subió hasta 50 en 2025. Desde el inicio de 2026 ya se han atendido 26 intervenciones, lo que confirma una tendencia al alza que obliga a adaptar recursos humanos y protocolos para evitar que estos sucesos tengan un impacto mayor en la población y en la salud animal.

Impacto de la peste porcina africana y refuerzo del dispositivo

Este incremento de avisos responde tanto al aumento de las interacciones entre fauna silvestre y actividad humana como al actual contexto sanitario. Desde el inicio de la emergencia por peste porcina africana en Cataluña, la Generalitat ha reforzado la plantilla vinculada a este servicio y ha actualizado los protocolos de vigilancia y actuación sobre el terreno. El objetivo es detectar de forma temprana posibles casos sospechosos y evitar la propagación de la enfermedad.

En este periodo se han recibido 49 avisos en el 112 relacionados con jabalíes con sospecha de peste porcina africana. Todos los casos han sido investigados, lo que en algunos avisos ha implicado el desplazamiento de personal especializado al lugar para realizar inspecciones y recoger información directa. Tras descartar otras posibles causas de muerte, se han remitido seis muestras para su análisis en laboratorio y, hasta la fecha, todas han dado resultado negativo.

En función de la naturaleza de cada aviso, el servicio puede desarrollar diferentes tipos de intervención: desde tareas de coordinación con otros cuerpos y administraciones hasta la personación en el lugar, la retirada de cadáveres, el sacrificio del animal o su liberación cuando se considera que no existe riesgo. Esta variedad de actuaciones permite adaptar la respuesta a cada situación, priorizando siempre la seguridad de las personas y el bienestar de los animales.

En lo que va de 2026, 11 de las actuaciones han requerido el sacrificio del animal. En su mayoría se trataba de ejemplares de caza mayor heridos o atrapados en carreteras, escenarios que suponen un riesgo elevado para la seguridad vial y que pueden provocar accidentes si no se actúa con rapidez. En estos casos, el sacrificio se plantea como la medida más adecuada para proteger a los conductores y para evitar un sufrimiento prolongado al animal.

Los datos también reflejan cambios significativos en la tipología de fauna implicada en los avisos. En lo que va de año, el jabalí y el corzo representan conjuntamente cerca del 40 % de las incidencias atendidas, con 10 avisos relacionados con cada una de estas especies. Este equilibrio resulta llamativo porque rompe la percepción habitual de predominio del jabalí y sitúa al corzo como una especie que requiere una atención creciente, tanto por la evolución favorable de sus poblaciones como por su impacto potencial en la red viaria.

La experiencia en otras comunidades autónomas, donde el corzo está relacionado con un elevado número de colisiones con vehículos, refuerza la necesidad de intensificar su seguimiento y gestión. Un mayor control de estas poblaciones y una respuesta rápida a los avisos permiten reducir el riesgo de accidentes y mejorar la convivencia entre fauna silvestre y tráfico rodado.

Por otro lado, la mayoría de los avisos atendidos en 2026 han estado vinculados a animales heridos o enfermos localizados principalmente en carreteras y entornos urbanos. Estas situaciones generan preocupación entre la ciudadanía, que recurre al 112 para solicitar ayuda, y exigen una intervención coordinada para minimizar riesgos tanto para las personas como para los propios animales.

Además, la mayor parte de las incidencias se han clasificado con el nivel máximo de urgencia, lo que pone de manifiesto la relevancia de este servicio en la prevención de riesgos para la población y en la gestión de emergencias relacionadas con la fauna silvestre. La calificación de máxima urgencia implica movilizar recursos con rapidez y priorizar la actuación frente a otros avisos menos graves.

Los avisos que finalmente se atienden sobre el terreno representan solo una parte de los que se reciben a diario, que en algunos días pueden alcanzar la decena. Esto refleja la intensidad del trabajo que realiza el dispositivo y la necesidad de contar con una respuesta coordinada y especializada. La correcta clasificación de los casos, la coordinación con otros servicios de emergencia y la adaptación continua de los protocolos son elementos clave para que este refuerzo del servicio resulte eficaz y contribuya a proteger la salud pública, la seguridad vial y la conservación de la fauna silvestre.