Una marcha de protesta ha recorrido hoy el centro de València para reivindicar la libertad del pueblo palestino y reclamar el fin del genocidio en Palestina, el boicot a Israel y la defensa efectiva del derecho a la vivienda.
La movilización ha sido convocada por organizaciones de apoyo al pueblo palestino bajo el lema ‘Ni Nakba, ni genocidis, ni guerres’. La marcha ha partido de la Estación del Norte y ha avanzado por el centro de la ciudad hasta llegar a la Plaza de América, convirtiendo el recorrido en un espacio de denuncia política y social frente a la situación en Palestina.
Al término del recorrido, las personas manifestantes han dado lectura a un manifiesto en el que han recordado que hoy se conmemora la Nakba, la catástrofe que marcó el inicio del desplazamiento masivo de población palestina. Han definido esta fecha como clave dentro de un proyecto colonial que, según denuncian, busca el máximo territorio posible con el mínimo de población palestina activa, un proceso que consideran que sigue avanzando mediante la destrucción de hogares, la expulsión de familias y la fragmentación de los territorios.
En esa misma línea, el texto ha señalado que este proyecto no solo negaría el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino, sino también su propio derecho a existir como comunidad. La marcha ha puesto el foco en las consecuencias directas de esta política, como la pérdida de vivienda, la ruptura del tejido social y la imposibilidad de construir un futuro estable en su propio territorio.
Denuncia de genocidio y exigencia de boicot
En el manifiesto se ha denunciado que el genocidio sigue en la Franja de Gaza, donde, según las personas convocantes, Israel continúa bombardeando y bloqueando la ayuda humanitaria. Han subrayado que se utilizan el hambre, el frío y la destrucción como armas de guerra, lo que agrava de forma deliberada la situación de la población civil y dificulta cualquier intento de recuperación.
Las organizaciones convocantes han advertido además de que, a su juicio, el genocidio se extiende más allá de Palestina. En este punto, han denunciado los ataques y asesinatos que atribuyen a Estados Unidos e Israel en el suroeste asiático, desde Irán hasta el Líbano, y han vinculado estos hechos a una misma lógica de guerra y dominación en la región.
Por todo ello, las personas asistentes han salido a la calle para proclamar el lema ‘Ni Nakba, ni genocidios, ni guerras, ni vulneración del derecho a la vivienda ni mordazas’. Con esta consigna han querido unir la denuncia de la violencia en Palestina con otras vulneraciones de derechos, tanto a nivel internacional como en el ámbito interno.
En coherencia con estas demandas, la marcha ha reclamado el embargo de armas a Israel y la ruptura total de las relaciones diplomáticas, académicas, económicas, deportivas y culturales con este país. Las organizaciones han defendido que estas medidas de presión buscan frenar la capacidad militar y el aislamiento político de Israel mientras mantenga las políticas denunciadas.
También han exigido la suspensión total y permanente del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea e Israel y el cierre de las bases militares de la UEA en España, al considerar que estas infraestructuras y acuerdos refuerzan la dimensión militar y estratégica de los conflictos en la región.
En el terreno de los derechos civiles, las entidades convocantes han pedido la derogación de la conocida como Ley Mordaza y el fin de la criminalización de la solidaridad con Palestina. A su juicio, estas normas y prácticas dificultan la protesta social y condicionan la libertad de expresión y de reunión de quienes apoyan públicamente la causa palestina.
Junto a las reivindicaciones internacionales, la marcha ha puesto el acento en la situación de la vivienda. En el manifiesto se ha exigido el reconocimiento efectivo del derecho a la vivienda mediante políticas que regulen los precios, contratos de alquiler indefinidos, el fomento de la vivienda pública y cooperativa y una moratoria antidesahucios que impida la expulsión de familias de sus hogares.
En este mismo sentido, se ha llamado al boicot a empresas como Airbnb y Booking por lo que consideran su colaboración con la colonización de Palestina y por su contribución a la expulsión de vecindario en barrios, ciudades y pueblos. Según las organizaciones convocantes, estas plataformas favorecen tanto la expansión de alojamientos vinculados a los asentamientos en territorio palestino como procesos de gentrificación que encarecen la vivienda y desplazan a residentes en contextos locales alejados del conflicto, conectando así la lucha por Palestina con las luchas urbanas por la vivienda accesible.



