El grupo municipal de Compromís en el Ayuntamiento de València ha difundido datos de contaminación acústica y atmosférica que, según denuncia, el gobierno de María José Catalá ha mantenido ocultos durante los últimos tres años. La coalición sostiene que estos registros muestran niveles elevados de ruido y de polución en buena parte de la ciudad.
Se trata de la información recabada por la red de sensores ambientales instalada durante el anterior mandato municipal para conocer en tiempo real la calidad del aire en las calles de València. Según Compromís, este sistema fue completamente financiado en su momento y diseñado para medir tanto el ruido como la contaminación que soportan los vecinos a pie de calle, es decir, en los puntos donde se concentra el tráfico y la actividad urbana cotidiana.
La portavoz de Compromís en el Ayuntamiento, Papi Robles, afirma que se trata de un nuevo sistema, totalmente pagado, que permite conocer al instante el nivel de ruido y la calidad del aire que se respira en la ciudad. A su juicio, no se entiende por qué el gobierno de PP y Vox lleva tres años ocultando la existencia de esta red de sensores y los datos que genera, pese a que se trata de información ambiental de interés público.
Robles ha comparecido junto al concejal Giuseppe Grezzi para presentar un análisis elaborado por el grupo municipal a partir de los datos solicitados formalmente al Ayuntamiento. Según explican, el consistorio entregó la información en un formato muy complejo, con más de 25 millones de líneas repartidas en distintos documentos, lo que, a juicio de Compromís, dificultaba cualquier análisis sistemático.
Datos alarmantes
Tras procesar esos archivos, Compromís ha presentado los resultados mediante un portal interactivo de elaboración propia. Según los responsables del grupo, este trabajo ha permitido geolocalizar y mapear los datos de cada sensor, lo que revela niveles elevados de contaminación en numerosos puntos de la ciudad. La coalición sostiene que el gobierno municipal se ha negado a publicar estos registros pese a su relevancia para el debate sobre movilidad y calidad ambiental.
En el caso del dióxido de nitrógeno (NO₂), un contaminante asociado principalmente al tráfico rodado, Compromís asegura que 30 de los 33 sensores calibrados superan los 50 microgramos por metro cúbico, por encima del límite legal europeo de 40 microgramos por metro cúbico. Entre las zonas con peores registros, el grupo destaca la calle Bailén, la avenida Pío XII y la calle Jerónimo Muñoz, vías con intenso tráfico y alta densidad de vehículos, lo que explicaría estos valores elevados.
Respecto a las partículas finas PM2.5, especialmente perjudiciales para la salud por su capacidad de penetrar en los pulmones y en el sistema cardiovascular, la mitad de los sensores analizados registra valores superiores a 35 microgramos por metro cúbico, muy por encima del umbral legal europeo de 25 microgramos por metro cúbico. Los datos más elevados se concentran, según Compromís, en la avenida del Profesor López Piñero, la zona de Joaquín Costa y la calle Brasil, donde el tráfico intenso y la circulación continuada de vehículos pesados generan una mayor carga de partículas en suspensión.
En materia de ruido, el grupo municipal alerta de que tres de cada cuatro sensores registran de forma habitual niveles superiores a 75 decibelios. Estas cifras, de acuerdo con los parámetros de la Organización Mundial de la Salud citados por Compromís, pueden tener efectos negativos sobre la salud y obligan a las administraciones públicas a tomar medidas. Las mediciones más altas se localizan en la avenida Pío XII, la calle Jesús y la avenida Tres Cruces, tres ejes viarios de gran circulación.
La contaminacion a pie de calle
Grezzi subraya que, más allá de la red oficial de estaciones ajustadas a los requisitos de la Unión Europea, que miden en puntos alejados de los focos directos de contaminación, la ciudadanía reclamaba conocer la calidad del aire que respira a pie de calle, en los entornos donde vive, trabaja y se desplaza a diario. Según explica, la red de sensores que ahora se ha analizado responde precisamente a esa demanda de información más cercana a la experiencia real de los vecinos.
Compromís sostiene que el gobierno de PP y Vox nunca ha hecho públicos estos datos y denuncia que el volumen y el formato en que se entregó la información pretendían dificultar cualquier análisis crítico. A pesar de ello, Robles asegura que el grupo ha trabajado toda la información, la ha geolocalizado y la ha mapeado para hacer visible una realidad que, en su opinión, el gobierno quería esconder.
Grezzi añade que, si esta información hubiera sido pública desde el principio, el debate sobre la implantación de la Zona de Bajas Emisiones en València sería hoy muy diferente. En su análisis, la existencia de niveles elevados de contaminación en muchas calles reforzaría la necesidad de introducir restricciones al tráfico más ambiciosas para proteger la salud y mejorar la calidad ambiental de la ciudad.
Desde 2016 no se superan los limites oficiales, segun el Ayuntamiento
Fuentes del gobierno municipal han respondido que, desde 2016, en ninguna de las estaciones oficiales de calidad del aire de la ciudad se han superado los valores límite establecidos para la vigilancia de la salud en la normativa atmosférica. Por ello, acusan a Compromís de tergiversar la realidad con información que consideran no oficial y que, según remarcan, no puede compararse de forma directa con los parámetros legales.
El Ayuntamiento sostiene que los datos utilizados por Compromís en su plataforma interactiva están medidos en dB y no en dBA, que es la escala que se emplea en la legislación sobre contaminación acústica. A su juicio, esa diferencia técnica impide equiparar las mediciones de ruido de la red de sensores con los límites establecidos por la normativa, lo que, según argumentan, podría inducir a confusión sobre el alcance real del problema.
Las mismas fuentes insisten en que los únicos datos que cumplen los requisitos de la normativa española y europea en materia de calidad del aire son los proporcionados por las once estaciones automáticas de la Red de Vigilancia de la Contaminación Atmosférica de la ciudad, ocho de las cuales están integradas en la Red Valenciana de Vigilancia y Control de la Contaminación Atmosférica de la Generalitat Valenciana. Estas estaciones, recuerdan, se emplazan siguiendo criterios oficiales y cuentan con métodos de referencia homologados para medir cada contaminante.
El gobierno municipal explica además que, para que los datos procedentes de cualquier medidor de contaminantes puedan compararse con los límites fijados por la legislación, deben cumplirse en su totalidad los requisitos técnicos y de ubicación. Esto incluye garantizar la vigilancia de la calidad del aire en áreas urbanas y suburbanas, tanto en puntos orientados al tráfico como en zonas de fondo urbano, así como el uso de métodos de referencia o la demostración de la equivalencia de los métodos empleados. Bajo estos criterios, concluyen, solo las estaciones oficiales permiten una evaluación válida en términos legales de la calidad del aire en València.



