La Policía Nacional ha detenido a 23 personas en las provincias de Barcelona y Murcia por su presunta participación en una red dedicada a cometer estafas bancarias mediante mensajes de texto fraudulentos y llamadas telefónicas. La investigación cifra en más de 300.000 euros el dinero defraudado y ha permitido esclarecer 48 denuncias a nivel nacional.
Los arrestados, 17 hombres y seis mujeres de entre 18 y 50 años, están acusados de los delitos de estafa, pertenencia a grupo criminal y blanqueo de capitales. Según la investigación, la organización utilizaba técnicas conocidas como smishing, mediante el envío de SMS con enlaces falsos, y vishing, a través de llamadas o mensajes de voz en los que los autores se hacían pasar por empleados de entidades bancarias.
Los agentes sostienen que parte de los detenidos simulaba trabajar en departamentos de seguridad de bancos. Para ganarse la confianza de las víctimas, disponían de información bancaria obtenida previamente de forma fraudulenta. Con esos datos, llegaban a mencionar los últimos cargos de la cuenta, el saldo disponible o las tarjetas asociadas.
Cómo actuaba la red de estafas bancarias
La investigación comenzó el año pasado, después de que la Policía Nacional recibiera varias denuncias por este tipo de fraude. Los estafadores contactaban con las víctimas a través de aplicaciones de mensajería instantánea y, en ocasiones, realizaban llamadas previas para alertar de un supuesto acceso remoto a la banca online.
Para dar mayor credibilidad al engaño, la red utilizaba aplicaciones capaces de modificar el número del llamante. Así, la llamada aparecía vinculada a un supuesto departamento de la entidad bancaria suplantada.
Después, los autores enviaban un mensaje con un enlace a una página web falsa. Al introducir sus claves de acceso, las víctimas facilitaban directamente sus datos a los estafadores. Con esa información, los integrantes del grupo podían consultar sus cuentas y utilizar detalles reales para reforzar el engaño.
Una vez obtenida la confianza de la víctima, los estafadores aseguraban que el banco había bloqueado varias transferencias fraudulentas. Para cancelarlas, pedían seguir una serie de instrucciones. En otros casos, solicitaban dinero mediante aplicaciones de envío instantáneo, que terminaba en cuentas controladas por los denominados muleros.
El papel de los muleros y los cabecillas
Algunos de los detenidos actuaban como muleros, encargados de recibir en sus cuentas el dinero procedente de las estafas. Después lo transferían a otras cuentas indicadas por los responsables del grupo criminal y se quedaban con una comisión por cada operación.
Tras nueve meses de investigación, agentes del Grupo de Ciberdelincuencia de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Valencia, con la colaboración de las comisarías de Terrassa y Murcia, identificaron a los presuntos integrantes de la organización.
La operación permitió detener a 21 personas en distintas localidades de Barcelona y a los dos supuestos cabecillas en Murcia, donde tenían establecido el centro de llamadas desde el que coordinaban parte de la actividad delictiva.
En los registros e intervenciones, los agentes han incautado más de 2.200 euros, una tablet, un ordenador, un USB y cuatro tarjetas SIM. De los detenidos, 13 tenían antecedentes policiales. Los dos cabecillas han pasado a disposición judicial, mientras que los otros 21 arrestados han quedado en libertad con la obligación de comparecer ante cualquier requerimiento de la autoridad judicial.

