Mayo de 2026 se ha situado como el segundo mes de mayo más caluroso del planeta desde que hay registros, según ha informado el Servicio de Cambio Climático Copernicus. El organismo europeo ha señalado que la temperatura media del aire en superficie ha alcanzado 15,81 ºC, un valor 0,55 ºC por encima de la media de 1990-2020 y 1,42 ºC superior a la referencia del periodo preindustrial 1850-1900.
El informe mensual de Copernicus ha subrayado que este nuevo registro mantiene la dinámica de calor excepcional que ha marcado los últimos meses. Las anomalías no se han limitado al aire. También se han detectado temperaturas casi de récord en la superficie del océano, lo que confirma que el calentamiento se extiende a todo el sistema climático.
Preocupación de los expertos ante el patrón de calor
La responsable estratégica del clima en el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, Samantha Burgess, ha señalado que “mayo de 2026 fue el segundo mayo más cálido jamás registrado a nivel mundial, lo que prolongó el excepcional calor global, con temperaturas casi de récord tanto en la atmósfera como en el océano”.
Además, Burgess ha advertido de que “en Europa, una ola de calor inusualmente temprana e intensa demuestra la rapidez con la que los fenómenos climáticos extremos se están convirtiendo en la nueva normalidad”. Estas declaraciones resumen la preocupación de los expertos ante una sucesión de episodios extremos cada vez más frecuentes.
Primavera excepcionalmente cálida en Europa
Para el periodo de marzo a mayo, el boletín de Copernicus ha indicado que Europa ha registrado la tercera primavera más caliente desde que existen datos comparables. Esta combinación de meses cálidos ha consolidado una tendencia de aumento sostenido de las temperaturas en el continente.
El servicio europeo ha detallado que, durante mayo, el continente ha pasado de registrar temperaturas inferiores a la media a valores claramente superiores a partir del día 20 del mes. Este cambio ha estado ligado a la presencia de altas presiones y a una circulación atmosférica que ha favorecido la acumulación de aire muy cálido sobre gran parte de Europa.
En este contexto, grandes zonas de Europa occidental y central, así como regiones orientales europeas, Italia y el sur de España, han experimentado condiciones más secas de lo habitual. Copernicus ha descrito este escenario como “condiciones más secas respecto a la media” asociadas a “temperaturas extremas”, lo que ha incrementado el riesgo de sequía y de impactos sobre la agricultura y los ecosistemas.
En cambio, otras áreas de España, junto con Escandinavia, Islandia, la Italia peninsular y Rusia occidental, han sido más húmedas de lo normal. A pesar de estos contrastes regionales, el balance general para la primavera en Europa ha resultado más seco que la media de precipitaciones calculada por Copernicus.
El comportamiento desigual de las lluvias ha puesto de manifiesto un patrón climático en el que conviven periodos de sequía intensa y episodios de lluvia abundante en zonas cercanas. Esta situación complica la gestión del agua y obliga a adaptar la planificación agrícola y de recursos hídricos.
Lluvias extremas y sequías fuera de Europa
Fuera de Europa, Copernicus ha identificado regiones con precipitaciones superiores a la media durante mayo de 2026. Entre ellas ha citado el norte y el sureste de América del Norte, zonas de Asia al norte del subcontinente indio y el oeste de China. También ha destacado parte de Brasil, el sur de África y una amplia franja de Australia, donde las lluvias han sido más abundantes de lo habitual.
En paralelo, el boletín ha señalado áreas con condiciones más secas de lo normal. El centro de Estados Unidos, buena parte de Asia Central, Madagascar, el suroeste de Australia y una amplia región de América del Sur han sufrido un déficit de precipitaciones. Esta combinación de extremos húmedos y secos ha reforzado la idea de que el cambio climático intensifica la variabilidad del ciclo del agua.
Océanos y transición hacia El Niño
En los mares, la temperatura de la superficie en mayo se ha situado como la segunda más alta registrada para este mes, con 20,90 ºC. Solo la ha superado el valor medido en mayo de 2024, cuando se alcanzaron 20,93 ºC, lo que confirma que los últimos años se concentran en la parte más cálida de la serie histórica.
Según el boletín, “las temperaturas superficiales del mar se mantuvieron en niveles excepcionalmente altos en gran parte del Pacífico tropical, mientras el Pacífico ecuatorial continúa su transición hacia condiciones de El Niño, cuyo desarrollo se prevé para los próximos meses”. El texto se ha referido así al fenómeno climático natural que calienta de forma anómala la superficie del océano Pacífico central y oriental y que suele influir en patrones de lluvia y temperatura a escala global.
Retroceso del hielo en el Ártico y la Antártida
El análisis de Copernicus también ha incluido la evolución del hielo marino en los polos. En el Océano Ártico, la extensión de la región con mar helado en mayo ha sido un 4 % menor que la media. Este dato se sitúa como el cuarto registro más bajo para este mes en la serie de observaciones.
En el Polo Sur, la superficie helada del Océano Antártico ha quedado un 9 % por debajo de la media para mayo. Según el boletín, se trata del séptimo valor más bajo para este mes, lo que confirma que la pérdida de hielo marino no se limita al Ártico.
Estos datos de hielo marino se añaden a las anomalías de temperatura en aire y océanos descritas por Copernicus. En conjunto, el boletín ha presentado un panorama en el que el calentamiento global se refleja de forma simultánea en la atmósfera, en la superficie del mar y en las regiones polares, con impactos que ya se perciben en distintos continentes y sectores económicos.
Fuente del boletín mensual de Copernicus
La información detallada del boletín mensual se encuentra disponible en la página oficial del Servicio de Cambio Climático Copernicus, integrada en el programa espacial de la Unión Europea (https://climate.copernicus.eu).




