El director del Institut Valencià de Cultura (IVC), Álvaro López Jamar, dejará su cargo después de que el consejo de dirección del organismo haya aprobado este jueves su renuncia. López Jamar, que asumió la dirección en abril de 2024 en sustitución de Abel Guarinos, presentó una carta de dimisión. Además, según fuentes de la Conselleria de Cultura, su salida responde a ‘razones estrictamente personales’ y se produce ‘a petición propia’. El acuerdo deberá ser remitido ahora al pleno del Consell para formalizar el cese.
La marcha de López Jamar se produce en un momento especialmente delicado para el Institut Valencià de Cultura. Esta es una entidad dependiente de la Conselleria de Cultura que gestiona un presupuesto superior a los 48 millones de euros. Desde hace años arrastra críticas relacionadas con su funcionamiento interno, la burocracia administrativa y la falta de recursos humanos. Diversas asociaciones profesionales vinculadas a las artes escénicas y al sector audiovisual han expresado en distintas ocasiones su malestar por la situación del organismo.
La salida del responsable del IVC supone un nuevo cambio en la cúpula de una institución que durante la presente legislatura ha acumulado una elevada rotación de cargos directivos. Desde el inicio del mandato se han sucedido dos responsables al frente del organismo. Primero Abel Guarinos y posteriormente Álvaro López Jamar. Además, también se han producido relevos en las áreas de Artes Escénicas, Música y Cultura Popular. Asimismo los hubo en Audiovisual y Cinematografía.
Cambios continuos en la estructura del IVC
La reorganización interna comenzó con Roberto García, Marga Landete y Francesc Felipe al frente de las distintas áreas. Posteriormente, en febrero de 2024, fueron nombrados María José Mora, Joan Cerveró y María Fuster. Un año después, en abril de 2025, se produjo una nueva reestructuración. Esta mantuvo a María José Mora en Artes Escénicas, mientras que Luis Gosálbez pasó a dirigir el área Audiovisual y Beatriu Traver asumió la responsabilidad de Música.
Estos cambios sucesivos han dificultado la continuidad de los proyectos impulsados desde el Institut Valencià de Cultura. Tanto si las salidas responden a decisiones personales como a ceses, la constante renovación de responsables ha generado una sensación de inestabilidad. Esto afecta al desarrollo de las políticas culturales y a la relación con los sectores profesionales vinculados a la actividad del organismo.
La situación del IVC se enmarca además en un contexto de continuos movimientos dentro de la propia Conselleria de Cultura. Tras las elecciones autonómicas, Vicente Barrera configuró su equipo con Paula Añó como secretaria autonómica de Cultura, Pilar Tébar como directora general de Patrimonio y Sergio Arlandis como director general de Cultura. Posteriormente, con la salida de Vox del Consell, Juan Antonio Rovira asumió las competencias culturales y reorganizó la estructura directiva.
Inestabilidad en la Conselleria de Cultura
La última remodelación llegó en diciembre de 2025, cuando Carmen Ortí sustituyó a Juan Antonio Rovira al frente de la Conselleria. Con este relevo, Marta Alonso fue promovida a secretaria autonómica de Cultura. Además, Blanca Camarena asumió la Dirección General de Patrimonio y Miquel Nadal permaneció inicialmente como director general de Cultura hasta su reciente salida para incorporarse a la Institució Alfons el Magnànim. Su puesto pasó posteriormente a Ignacio Prieto.
La sucesión de nombramientos y relevos tanto en el Institut Valencià de Cultura como en la propia Conselleria refleja una etapa marcada por la reorganización constante de los equipos directivos. Se trata de una situación que, según las críticas expresadas desde distintos ámbitos culturales, repercute directamente en la estabilidad de las políticas públicas relacionadas con las artes escénicas, la música, el audiovisual y el conjunto de la actividad cultural valenciana.



