El Ayuntamiento de València ha iniciado los trabajos de demolición del edificio degradado situado entre las calles de Pare Doménech y Pare Diego Mirón, en el distrito de Campanar, un inmueble conocido popularmente como ‘Chernóbil’ por el estado de abandono que ha presentado durante cerca de cuatro décadas.
La actuación supone el primer paso visible del Programa de Actuación Integrada Pare Doménech, que permitirá regenerar este ámbito urbano junto a la avenida de Pius XII y transformar una de las principales entradas a la ciudad. El proyecto contempla la construcción de 133 viviendas, entre ellas una veintena de protección pública, además de zonas verdes, suelo dotacional público, carril bici, pavimento fonoabsorbente y sistemas urbanos de drenaje sostenible.
La alcaldesa de València, María José Catalá, ha asistido al inicio de los trabajos junto al concejal de Urbanismo, Vivienda y Licencias, Juan Giner; la directora del centro educativo Vilavella, Regina Fernández; y representantes de Inmobiliaria Guadalmedina S.A., empresa urbanizadora del ámbito.





Catalá ha señalado que, con el comienzo del derribo, «ha empezado, por fin, la transformación de una zona abandonada durante cerca de cuatro décadas en pleno barrio de Campanar». La alcaldesa también ha defendido que el Ayuntamiento «salda una deuda pendiente con Campanar» al adelantar la demolición para acortar plazos y activar cuanto antes la urbanización de este espacio.
Una actuación con amianto, basura y medidas de seguridad
La intervención ha requerido una planificación específica por la complejidad técnica del inmueble, la presencia de amianto, la cercanía de un centro educativo y la localización de una colonia felina en las inspecciones previas. Por ello, antes de autorizar el derribo se ha procedido a la retirada de elementos contaminantes mediante una empresa especializada y fuera del horario escolar, con el objetivo de proteger al alumnado, al vecindario y al entorno.
Una medición independiente ha certificado la ausencia de fibras de amianto en el ambiente, requisito necesario para iniciar la demolición. También se ha realojado la colonia felina en un emplazamiento seguro y se han adoptado medidas de protección como apeos, pantallas, señalización, riegos para controlar el polvo, vigilancia de ruidos y vibraciones, planes de tráfico alternativo y protección de edificios colindantes, vía pública y redes de servicio.
La alcaldesa ha explicado que «después de tres años hemos conseguido ya el derribo» y ha indicado que el proceso «ha sido una carrera de obstáculos, no solo por el amianto que tenía el edificio, sino por la cantidad de basura que tenía el edificio, por los años de ocupación irregular que ha sufrido».
Catalá ha añadido que «se han extraído doscientas toneladas de basura durante los últimos días» y ha descrito la situación como «insalubre, absolutamente insalubre», al considerar que generaba problemas en el entorno y en las personas que viven en esta zona de la ciudad.
Viviendas, zonas verdes y nuevo suelo público
El PAI Pare Doménech contempla la urbanización de un ámbito de 12.077 metros cuadrados situado entre la calle de Pare Doménech y las avenidas de Tirso de Molina y Pius XII. La actuación permitirá ordenar un espacio que hasta ahora contenía edificios deshabitados, construcciones fuera de ordenación, solares procedentes de antiguas demoliciones y zonas utilizadas como aparcamiento sin ordenación.
El programa prevé 133 viviendas, entre ellas una veintena de protección pública, así como la obtención de 8.922 metros cuadrados de suelo dotacional público en un punto de alta demanda residencial junto a Nuevo Centro.
Entre las mejoras previstas figuran dos nuevas zonas verdes que suman casi 3.000 metros cuadrados, una vía de servicio en la avenida de Pius XII, un carril bici de 2,3 metros, pavimento fonoabsorbente, sistemas urbanos de drenaje sostenible, alumbrado LED y una reserva de 125 metros cuadrados para una posible ampliación del colegio existente.
La alcaldesa ha afirmado que el derribo constituye «el primer paso visible de una urbanización que regenerará completamente este ámbito y permitirá disponer de suelo para nuevas viviendas y dotaciones públicas». También ha asegurado que el objetivo es convertir una de las grandes manchas urbanas de València en «un nuevo espacio urbanizado con viviendas, zonas verdes y espacios de convivencia».
Un plazo máximo de tres meses
La demolición cuenta con un plazo máximo de ejecución de tres meses. Tras estos trabajos, continuará el proceso de urbanización del ámbito. El coste del derribo ha sido asumido íntegramente por IGSA y se repercutirá en la primera cuota de la reparcelación.
Con esta intervención, València avanza en la recuperación de un enclave pendiente de desarrollo desde hace décadas y en la transformación de un vacío urbano de Campanar en un entorno residencial, dotacional y verde, conectado con uno de los principales accesos a la ciudad.




