El Hospital Universitari i Politècnic La Fe ha realizado diez trasplantes renales de donante vivo durante el primer semestre de 2026 en València, una cifra que ya supera toda la actividad de 2024 y que acerca al centro a su récord de 2025.
Según ha informado la Generalitat, La Fe ha registrado estas diez donaciones renales en vida entre enero y junio de 2026. En todo 2024 se realizaron siete intervenciones de este tipo y en 2025 se alcanzaron 15 donaciones de riñón de donante vivo adulto y una en menor.
Ventajas del trasplante de donante vivo
La coordinadora de trasplantes de La Fe, Ana Tur, ha explicado que este crecimiento se ha apoyado en una mejora global del procedimiento. Según ha detallado, ‘detrás de este incremento de las donaciones renales en vida está la optimización de todo el proceso‘.
Tur ha subrayado que el trasplante de donante vivo permite programar la cirugía cuando donante y receptor se encuentran en mejor estado de salud. Esto facilita ajustar la intervención al momento clínico más adecuado para ambos.
Gracias a esta planificación, en muchos casos se ha logrado evitar la entrada en diálisis del paciente candidato al trasplante. Así se reduce el impacto de la enfermedad renal avanzada y se mejora su situación de partida.
Otra ventaja clave es que la extracción y el implante del riñón se realizan de forma casi simultánea. Este aspecto disminuye el tiempo en el que el órgano permanece sin riego sanguíneo y reduce el daño isquémico.
El jefe del Servicio de Nefrología de La Fe, Pablo Molina, ha señalado que este menor riesgo de isquemia aumenta las probabilidades de que el riñón trasplantado funcione de forma inmediata tras la cirugía.
Molina ha añadido que ‘cuando además existe relación genética entre donante y receptor, la mayor similitud inmunológica minimiza el riesgo de rechazo‘. Esta compatibilidad mejora la evolución del injerto a medio y largo plazo.
En este contexto, el nefrólogo ha resaltado que ‘el trasplante renal de donante vivo constituye la opción terapéutica que proporciona los mejores resultados en supervivencia del injerto, supervivencia del paciente y calidad de vida’.
Perfil de los donantes y relación con el receptor
Los datos históricos del sistema español, recogidos en los registros de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), muestran un perfil de donante bien definido que también se repite en La Fe.
Aproximadamente el 64 % de las personas que donan un riñón en vida son mujeres y la edad media ronda los 52 años. Estas características se consideran habituales en los programas de donación renal en vida en España.
Respecto al vínculo con la persona receptora, predominan las parejas sentimentales y los familiares de primer grado. Entre ellos se incluyen hermanos y progenitores que deciden donar uno de sus riñones para mejorar la salud de su allegado.
En los casos en los que no existe relación familiar o afectiva previa, la ley contempla la figura del llamado ‘buen samaritano’. En estas donaciones, la normativa exige acreditar ante un juez que la decisión es totalmente altruista y libre de compensaciones económicas.
El objetivo de estas garantías legales es proteger tanto al donante como al receptor. Además, se busca asegurar que el proceso se desarrolla con plena transparencia y respeto a la voluntad de la persona donante.
Cirugía mínimamente invasiva y protección laboral
En cuanto a la técnica de extracción, La Fe utiliza como procedimiento estándar la laparoscopia. Este abordaje se ha consolidado como la opción habitual en el hospital.
El centro también está incorporando el uso del robot Da Vinci en algunas intervenciones de donación renal. Se trata de una cirugía mínimamente invasiva que ofrece una mayor precisión al cirujano.
Estas técnicas han sustituido a la cirugía tradicional con herida lumbar amplia. Gracias a este cambio, se ha reducido el tiempo medio de hospitalización del donante.
Además, la recuperación física tras la intervención suele ser más rápida. Esto permite que la persona donante retome antes su vida cotidiana y su actividad laboral, siempre bajo supervisión médica.
Tras la donación, la persona puede desarrollar una vida normal con un solo riñón. Como única condición, debe someterse a controles médicos periódicos para vigilar su función renal de por vida.
Desde marzo de 2025, las personas que donan un riñón se acogen a un régimen especial de incapacidad temporal. Esta medida protege su situación laboral durante todo el proceso de donación y posterior recuperación.
Con este marco clínico y legal, La Fe ha reforzado su programa de trasplante renal de donante vivo. El aumento de intervenciones en 2026 refleja esta apuesta por ofrecer mejores resultados y más opciones terapéuticas a los pacientes con enfermedad renal avanzada.




