El Hospital Universitari i Politècnic La Fe registra cada verano una media de uno o dos casos de lesiones medulares graves asociados a zambullidas de cabeza mal ejecutadas. Estos accidentes pueden provocar tetraplejia, discapacidades permanentes e incluso la muerte. Sin embargo, se producen durante una actividad de ocio aparentemente inofensiva.
La especialista de la Unidad de Lesión Medular de La Fe, Carmen Grao, señala que el número de casos se ha reducido durante los últimos años gracias a las campañas de prevención y concienciación. No obstante, advierte de que este tipo de accidentes continúa repitiéndose durante los meses de verano. Además, puede generar secuelas irreversibles.
La jefa de la Unidad de Raquis, Teresa Bas, explica que las lesiones se producen cuando la cabeza impacta contra el fondo, una roca u otra superficie dura. A continuación, transmite la energía del golpe directamente a la columna cervical.
«El mecanismo de la lesión es directo: la cabeza impacta contra el fondo, rocas u otras superficies duras y transmite toda la energía del golpe al raquis cervical. Esta descarga súbita sobre las vértebras del cuello puede provocar lesiones medulares graves y traumatismos craneoencefálicos, responsables de la pérdida permanente de movilidad en las cuatro extremidades o de desenlaces fatales», advierte la especialista.
Riesgo en piscinas, playas y saltos desde altura
Estos accidentes no se limitan al mar o a las zonas rocosas. También pueden producirse en piscinas y otros espacios de baño, especialmente cuando se realizan volteretas, saltos desde lugares elevados o prácticas como el balconing.
La doctora Bas alerta de que el consumo de alcohol u otras sustancias puede alterar la percepción del peligro. Asimismo, dificulta el cálculo de la profundidad del agua antes de saltar.
«La percepción del peligro puede estar alterada por la ingesta de alcohol u otras sustancias, lo que conduce a no calcular correctamente la profundidad antes de saltar», indica.
La altura desde la que se produce el salto también influye directamente en la gravedad del accidente. A mayor altura, aumenta la velocidad del impacto y, con ella, la posibilidad de sufrir daños irreparables en la médula espinal.
Por este motivo, los especialistas recomiendan evitar las zambullidas de cabeza cuando no existan condiciones óptimas de seguridad. Igualmente, aconsejan comprobar siempre la profundidad del agua antes de lanzarse.
Cómo prevenir las lesiones medulares por zambullidas
Los profesionales de La Fe insisten en que la prevención es la herramienta más eficaz para evitar este tipo de lesiones. Entre las principales recomendaciones se encuentra entrar en el agua de forma progresiva y preferiblemente de pie. Especialmente cuando se desconoce el fondo o la profundidad.
También aconsejan evitar lanzarse corriendo contra las olas, ya que el impacto puede causar lesiones cervicales. Por otro lado, cuando se opte por saltar de cabeza en una zona segura, se deben mantener los brazos extendidos por delante para proteger el cuello y la cabeza.
Los especialistas recuerdan además la importancia de respetar las señalizaciones y las indicaciones instaladas en piscinas, playas y zonas públicas de baño. Igualmente, se debe evitar cualquier salto después de consumir alcohol o sustancias que reduzcan la capacidad de reacción.
Qué hacer ante un accidente
En caso de accidente, los sanitarios recomiendan no mover a la persona herida, salvo que exista un peligro inmediato. La víctima debe permanecer inmovilizada y, cuando resulte imprescindible desplazarla, debe hacerse en bloque para evitar movimientos del cuello y la columna.
Los testigos deben avisar inmediatamente al teléfono de emergencias 112 y esperar la llegada de los profesionales sanitarios. El traslado en un vehículo particular puede agravar una posible lesión medular y aumentar el riesgo de secuelas permanentes.



