El litoral de la Comunitat Valenciana ha encadenado este miércoles otra noche tórrida, con temperaturas mínimas que no han bajado de los 25 grados en las tres capitales de provincia y que han llegado a 26,7 grados en el Tancat de Mília, en Sollana (Valencia), según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
Las mínimas más altas de la madrugada se han registrado en puntos costeros y de baja altitud. En el Tancat de Mília, en Sollana, el termómetro no ha bajado de 26,7 grados, lo que ha convertido la noche en especialmente sofocante en esta zona de la Ribera Baixa.
En la provincia de Valencia, Miramar también ha destacado por sus altas temperaturas nocturnas. Allí, la mínima se ha mantenido en torno a 26,3 grados, un valor que se ha repetido en el entorno del aeropuerto de Elche, en la provincia de Alicante.
Capitales y principales observatorios superan los 25 grados
Las tres capitales de provincia han pasado la noche sin respiro térmico. València ha registrado una mínima de 26,1 grados, Castelló de la Plana se ha quedado en 25,5 y Alicante en 25,3. Son valores que confirman una nueva noche tórrida generalizada en el litoral.
En otras localidades cercanas a la costa, las temperaturas apenas han cedido durante la madrugada. En Oliva, en la provincia de Valencia, y en la alicantina Torreblanca se han alcanzado también los 25,3 grados de mínima, lo que ha impedido refrescar las viviendas y las calles.
El aeropuerto de Valencia, situado en Manises, ha marcado 25,2 grados de mínima. En Benidorm, uno de los principales destinos turísticos de la Costa Blanca, la temperatura nocturna se ha quedado en 24,8 grados, muy cerca del umbral de noche tórrida.
Estas cifras muestran que el calor nocturno se ha extendido no solo por la franja costera más inmediata, sino también por áreas cercanas a los aeropuertos y zonas turísticas con alta ocupación en pleno mes de agosto.
Humedad muy alta y sensación de bochorno acusada
Además de las temperaturas, la humedad relativa ha sido muy elevada durante gran parte de la madrugada, con valores de entre el 80 % y el 90 % en muchas zonas litorales. En València ciudad la humedad no ha bajado del 85 %, según los datos de Aemet.
Este ambiente tan húmedo, unido al viento flojo, ha acentuado la sensación de bochorno. La combinación de aire cálido, humedad alta y ausencia de brisa ha reducido el confort térmico y ha dificultado el descanso nocturno para muchos vecinos, sobre todo en viviendas sin sistemas de refrigeración.
Aemet ha subrayado que este tipo de noches se consideran tórridas porque la temperatura mínima no baja de 25 grados. Cuando se repiten durante varios días, como sucede este agosto en la Comunitat Valenciana, la sensación de agotamiento térmico aumenta y el cuerpo tiene más dificultades para recuperarse del calor diurno.
Según el cómputo de Aemet a 6 de agosto, el observatorio de Castellón ya ha alcanzado su máximo histórico de noches tórridas, con 15 en lo que va de verano. En València se han contabilizado 17 noches tórridas y en Alicante han sido 12 hasta el momento.
Estos datos reflejan que el litoral valenciano está encadenando un número inusual de noches con temperaturas muy altas. Para la población, esto implica más horas de calor continuo, mayor uso de ventiladores y aires acondicionados y una peor calidad del sueño, especialmente en las zonas donde la humedad es más persistente.







