El Hospital Doctor Peset se convierte en referente nacional para regenerar el cartílago de rodilla y tobillo

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El Hospital Universitario Doctor Peset ha sido designado Unidad de Referencia para el trasplante autólogo de condrocitos, técnica de medicina regenerativa que permite reparar lesiones de cartílago en rodilla y tobillo en pacientes jóvenes y activos.

El Hospital Universitario Doctor Peset, en València, ha sido designado por la Conselleria de Sanidad como Unidad de Referencia para el Tratamiento mediante Trasplante Autólogo de Condrocitos, una técnica de medicina regenerativa que permite reparar determinadas lesiones de cartílago en rodilla y tobillo en pacientes jóvenes y activos y que sitúa al centro como referente para este tipo de cirugías.

El Hospital Doctor Peset es actualmente el único hospital público de España que realiza de forma sistemática esta técnica de regeneración de cartílago en rodilla y tobillo utilizando las propias células del paciente. Esta designación refuerza su papel como centro de referencia dentro de la red pública y facilitará la derivación de casos complejos desde otros hospitales.

Según ha informado la Generalitat, la técnica se aplica a personas jóvenes o de mediana edad con lesiones condrales u osteocondrales que causan dolor, inflamación y pérdida de movilidad. Se dirige a pacientes físicamente activos y sin una artrosis avanzada, en los que se busca preservar la articulación el máximo tiempo posible.

Esta acreditación reconoce más de veinte años de experiencia del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Universitario Doctor Peset en este tipo de trasplantes. Durante estas dos décadas, el equipo ha perfeccionado el procedimiento y ha incorporado técnicas de cultivo celular más avanzadas.

El jefe del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del centro, José Luis Rodrigo, ha explicado que han realizado ‘más de 200 trasplantes autólogos de condrocitos en gente joven y activa con lesiones condrales y osteocondrales en rodilla (cóndilo femoral y rótula) y tobillo’. Estas intervenciones se han dirigido a lesiones localizadas que producen síntomas persistentes pese a otros tratamientos previos.

Rodrigo ha detallado que ‘la mitad de estos trasplantes se ha realizado con una técnica nueva de cultivo expandido que es más efectiva’. A su juicio, el reconocimiento como centro de referencia ‘añade una marca de calidad’ al trabajo desarrollado por el equipo durante años y refuerza la confianza de los pacientes en este procedimiento.

Lesiones de cartílago y riesgo de artrosis precoz

Los condrocitos son las células encargadas de fabricar y mantener el cartílago articular. Gracias a ellas, este tejido se mantiene resistente, elástico y capaz de soportar la presión y los miles de movimientos que realizamos al caminar, correr o saltar cada día.

El cartílago recubre los extremos de articulaciones como rodillas, tobillos y caderas. Es un tejido liso que actúa como amortiguador natural, ya que reduce la fricción entre los huesos y permite un movimiento fluido.

Cuando se produce una lesión importante, por ejemplo por un traumatismo deportivo, una caída, un accidente o determinadas enfermedades, se destruye parte del cartílago y desaparecen muchos condrocitos. El organismo apenas puede reemplazar de forma natural estas células especializadas, por lo que la zona dañada no se regenera adecuadamente.

Como consecuencia, la lesión se mantiene en el tiempo y provoca dolor, inflamación y pérdida de movilidad en la articulación afectada. Esto limita la actividad diaria y el ejercicio físico y puede empeorar progresivamente si no se trata de forma adecuada.

‘En estos casos, recurrimos al trasplante autólogo de condrocitos para ayudar a regenerar ese cartílago dañado y evitar consecuencias más graves en un futuro, ya que estas lesiones pueden favorecer el desarrollo precoz de artrosis en gente joven y activa y precisar la colocación de prótesis’, ha asegurado Rodrigo.

Esta técnica está indicada en pacientes con lesiones localizadas en el cartílago (lesión condral) o que afectan al cartílago y al hueso situado debajo (lesión osteocondral). Además de la edad y el nivel de actividad, el equipo valora el tamaño de la lesión y su localización exacta para decidir la idoneidad del procedimiento.

Cirugía en dos fases y cultivo celular

El trasplante autólogo de condrocitos se realiza en dos tiempos quirúrgicos. En la primera intervención, mediante una cirugía poco invasiva y de carácter ambulatorio, se extraen pequeñas muestras de cartílago sano de zonas de la articulación que no soportan carga y cuya extracción no compromete su funcionamiento.

Estas muestras se colocan en un medio de cultivo celular y se envían a un laboratorio especializado. Allí, los condrocitos se aíslan y se multiplican durante aproximadamente tres semanas, hasta obtener millones de células sanas preparadas para el implante.

Cuando el cultivo ha generado suficientes condrocitos, se programa la segunda fase. En esta intervención, las células se colocan sobre una membrana biológica recortada exactamente al tamaño de la lesión que se quiere tratar. Después, se fija esta membrana a la zona dañada utilizando fibrina, lo que favorece que las células se adhieran firmemente.

El objetivo es que los condrocitos implantados empiecen a formar nuevo tejido cartilaginoso sin dejar cicatrices internas que alteren el movimiento articular. En esta segunda intervención, el paciente permanece hospitalizado alrededor de 24 horas, lo que permite controlar la evolución inicial del injerto.

Tal como ha explicado Rodrigo, al utilizar células del propio paciente, es decir, un trasplante autólogo, ‘se reduce de forma importante el riesgo de rechazo inmunológico del trasplante’. Esto supone una ventaja frente a otros procedimientos que emplean tejidos de donante.

‘El objetivo es que, con el tiempo y un programa de rehabilitación adecuado, los condrocitos que hemos implantado produzcan un cartílago lo más parecido posible al original y ayuden a recuperar la función de la articulación’, ha concluido el responsable del servicio.

Tras la cirugía, los pacientes deben seguir un plan de rehabilitación progresivo para recuperar la movilidad y la fuerza muscular. Este proceso es clave para que el nuevo cartílago se adapte a las cargas diarias y ofrezca un resultado duradero, especialmente en personas jóvenes y activas que desean retomar su nivel de actividad previo.