La Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a 1 año y 9 meses de prisión a un hombre de 29 años por maltratar, amenazar y retener bajo llave a su novia de 15 años, una menor tutelada que residía en un centro de menores y que estuvo una semana encerrada en la vivienda del agresor en Manises.
La sentencia, dictada por la Sección Primera y difundida por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, se ha alcanzado por conformidad del acusado. Es decir, el procesado ha aceptado los hechos y la pena propuesta.
El fallo incluye la agravante de reincidencia, ya que el hombre había sido condenado en varias ocasiones por delitos similares. También aplica la atenuante de drogadicicción, al constatarse su adicción a sustancias.
Relación iniciada en internet
La resolución judicial detalla que la víctima, interna en un centro de menores, conoció al condenado a través de internet en septiembre de 2022. A partir de ese contacto, ambos iniciaron una relación de pareja.
El tribunal subraya que el hombre sabía que la chica tenía 15 años cuando comenzaron la relación. Aun así, mantuvo el vínculo y organizó un encuentro presencial pocas semanas después.
En octubre de 2022, la menor obtuvo permiso para pasar un fin de semana en el domicilio de su padre. El encausado la convenció entonces para que, en lugar de quedarse allí, se fuera a pasar ese fin de semana a su casa, situada en Manises.
Una vez en la vivienda, el control sobre la menor fue inmediato. Al día siguiente de la llegada, el procesado le quitó el teléfono móvil. De esta forma la dejó incomunicada, sin posibilidad de contactar con su familia, el centro de menores o los servicios de protección.
Según la sentencia, el acusado comenzó a controlar todos los movimientos de la víctima. Además, la obligó a realizar todas las tareas domésticas y se dirigió a ella de forma vejatoria, con expresiones humillantes.
La conducta hacia la víctima, recoge el fallo, ‘fue deviniendo paulatinamente más agresiva, pasando de las manifestaciones verbales a la agresión física’. El tribunal detalla que el acusado le propinó golpes en la cara, puñetazos en las costillas y empujones.
El objetivo de esas agresiones, según el relato judicial, era menoscabar la integridad física de la menor y someterla por completo a su control.
Encierro bajo llave y amenazas de muerte
Cuando la menor expresó su voluntad de marcharse y regresar con su familia, la reacción del agresor fue aún más violenta. El procesado la encerró con llave en la vivienda para impedir cualquier intento de huida.
La sentencia explica que el acusado la amenazó con buscarla y matarla si la encontraba en caso de que escapara. El fallo señala que actuó ‘con el propósito de generar en la víctima una situación de temor e inseguridad tal que fuera incapaz de tomar cualquier decisión para poner fin a su situación’.
Ese encierro se prolongó aproximadamente una semana. Durante ese tiempo, la menor permaneció aislada, sin posibilidad de pedir ayuda y bajo un clima constante de miedo.
Finalmente, la chica pudo escapar gracias a un descuido del agresor. Aprovechó un momento en que el procesado no controlaba la puerta para salir del domicilio y poner fin a la situación de violencia.
Como consecuencia de lo vivido, la menor está actualmente diagnosticada de un síndrome ansioso depresivo. Según consta en la resolución, sigue un tratamiento psicológico y farmacológico para tratar las secuelas emocionales y mentales derivadas del maltrato y la privación de libertad.
La condena de 1 año y 9 meses de prisión se suma al historial delictivo del hombre, ya condenado por hechos de naturaleza similar. El tribunal destaca esa trayectoria para aplicar la agravante de reincidencia y reforzar la gravedad penal de lo ocurrido.




