El 72,8 % de los niños y adolescentes de la Comunitat Valenciana tiene diagnosticada al menos una alteración visual, según el Barómetro de la Salud Visual de la población de la Comunitat Valenciana 2025, elaborado por el Colegio de Ópticos-Optometristas de la Comunitat Valenciana (COOCV), que ha advertido de las consecuencias de iniciar el curso escolar sin una revisión adecuada.
El estudio detalla que un 40,2 % de los menores valencianos es miope. Además, un 32,5 % presenta astigmatismo, un 9,6 % hipermetropía, un 0,3 % ambliopía u ojo vago y un 0,2 % estrabismo. Estas alteraciones afectan tanto a la visión lejana como a la cercana y pueden repercutir de forma directa en el rendimiento escolar.
Los datos se han dado a conocer a las puertas del inicio de las clases. El COOCV ha recalcado que una detección temprana permite tratar estas alteraciones de forma más eficaz. Por ello, ha insistido en la importancia de que las familias programen revisiones visuales periódicas antes de que aparezcan síntomas claros.
El presidente del COOCV, Rafael Pérez Cambrodi, ha subrayado que las revisiones periódicas son clave para proteger la vista de los menores. ‘Las revisiones visuales son fundamentales, especialmente en niños y adolescentes, para la detección precoz y el tratamiento eficaz de alteraciones visuales’, ha afirmado. También ha señalado que el primer examen visual debe realizarse a edades muy tempranas.
Signos de alarma en casa y en el aula
A pesar de esta recomendación, el estudio del COOCV ha mostrado que los niños valencianos se realizan su primera revisión visual a los 10 años de media. Esta edad es muy superior a la aconsejada por los profesionales y supone, según el Colegio, que en muchos casos la miopía ya ha aparecido y se ha desarrollado, provocando pérdida de visión lejana.
El COOCV ha pedido a padres y docentes que estén atentos a determinados signos que pueden indicar un problema visual. Entre ellos, ha citado las dificultades para leer o escribir, los problemas para ver la pizarra, los dolores de cabeza frecuentes, la fatiga ocular o el enrojecimiento de los ojos.
También ha advertido sobre otras señales, como el rechazo a actividades que requieren visión de cerca o un bajo rendimiento académico sin causa aparente. En estos casos, ha recomendado acudir al óptico-optometrista para una evaluación completa, incluso si el menor no se queja de ver mal.
El barómetro ha destacado especialmente la elevada presencia de miopía entre la población infantil y juvenil valenciana. Un 40,2 % de los niños y adolescentes de la Comunitat Valenciana es miope, unas cifras que el COOCV considera muy preocupantes.
En este sentido, el estudio ha calificado estas tasas de ‘propias de una pandemia que siguen en aumento año tras año y que podrían alcanzar al 50 % de la población a mitad de este siglo, según la Organización Mundial de la Salud‘.
Pérez Cambrodi ha explicado que varios factores influyen en este incremento de la miopía. ‘La genética, las horas que empleamos en actividades con visión de cerca, como el estudio, las pantallas electrónicas o la lectura, y el poco tiempo que pasamos al aire libre son algunos de los factores de riesgo identificados y que están conectados entre sí’, ha señalado.
Tratamientos disponibles y consejos de prevención
Según el COOCV, los avances científicos han permitido desarrollar distintas opciones para frenar la progresión de la miopía en niños y adolescentes. El Colegio ha indicado que estos tratamientos no solo mejoran la visión actual, sino que también reducen el riesgo de complicaciones visuales en la edad adulta.
Entre las opciones mencionadas se encuentran las gafas con lentes oftálmicas de desenfoque periférico. Este tipo de lentes está diseñado para controlar el crecimiento del ojo y ralentizar el aumento de la miopía.
Otra alternativa son las lentes de contacto Orto-k. Estas lentes se usan durante las horas de sueño y moldean de forma controlada la córnea, lo que permite que el menor vea con nitidez durante el día sin necesidad de gafas ni lentillas.
El COOCV también ha citado medidas farmacológicas, como la aplicación diaria de gotas de atropina a bajas dosis. Este tratamiento, siempre bajo supervisión profesional, puede ayudar a frenar la progresión de la miopía en determinados casos.
Además de los tratamientos, el Colegio ha difundido una serie de recomendaciones para evitar o frenar la evolución de la miopía. Entre ellas, ha destacado la importancia de pasar más tiempo al aire libre, con un mínimo de dos horas al día o 14 horas semanales con luz natural.
También ha aconsejado reducir el tiempo delante de pantallas y limitar las actividades de lectura a distancias muy cortas. Para ello, ha sugerido aplicar la regla 20-20-20: cada 20 minutos de trabajo cercano, mirar a unos 6 metros durante 20 segundos.
El COOCV ha recomendado, además, evitar el uso continuado de dispositivos electrónicos durante más de dos horas seguidas y utilizar siempre una buena iluminación para estudiar o leer. Estas pautas, unidas a revisiones periódicas, pueden contribuir a que niños y adolescentes de la Comunitat Valenciana afronten el curso con una visión más saludable.


