La afición organizada de la Curva Nord ha accedido este domingo a Mestalla en el minuto 19 del Valencia-Barcelona, tras permanecer fuera del estadio como protesta contra Peter Lim y su gestión al frente del club.
El colectivo, que forma parte de la Grada de Animación de Mestalla, ha esperado a que el marcador señalara el minuto 19 para entrar de forma conjunta. Ese momento hace referencia al año de fundación del Valencia, 1919, y se ha convertido en un símbolo habitual en las protestas contra la propiedad.
Nada más acceder a la grada, los miembros de la Curva Nord han entonado cánticos dirigidos al máximo accionista. Entre ellos ha destacado el grito ‘Peter Lim, hijo de puta’, que se ha repetido de forma insistente desde ese sector del estadio.
Presencia de Kiat Lim en el palco
La protesta ha coincidido con la primera presencia en el palco de Kiat Lim, hijo de Peter Lim y actual presidente del Valencia, en un partido de Liga disputado en Mestalla. Su asistencia ha añadido tensión al ambiente, ya crítico desde antes del inicio del encuentro.
Aunque la Curva Nord y el colectivo Libertad VCF habían propuesto vaciar Mestalla hasta el minuto 19, la mayoría de la afición ha decidido entrar desde el inicio. El estadio se ha llenado con normalidad, pero muchos seguidores han optado por protestar desde sus localidades.
Desde dentro, buena parte de los valencianistas se ha sumado a los cánticos contra la propiedad. De esta forma, la protesta se ha dividido entre quienes aguardaban fuera del estadio hasta el minuto simbólico y quienes mostraban su descontento desde el interior desde el primer momento.
Los cánticos de la Grada de Animación no se han limitado a Peter Lim y a Kiat Lim. También se han dirigido contra los jugadores del primer equipo, el entrenador Carlos Corberán y el director general de fútbol Ron Gourlay.
El malestar se ha hecho notar de forma continuada durante esos primeros compases del encuentro. La protesta ha puesto de nuevo de manifiesto la ruptura entre una parte importante de la afición y la actual dirección del club, en un contexto de desconfianza y crítica constante hacia la gestión accionarial.


