La caída del precio del aceite amenaza la rentabilidad del olivar valenciano antes de la cosecha

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LA UNIÓ alerta de que las cotizaciones bajan más de un 15% pese a la incertidumbre sobre la próxima producción y reclama más control sobre las importaciones

La caída del precio del aceite de oliva amenaza con reducir la rentabilidad de los productores valencianos cuando todavía no ha comenzado la nueva campaña de recolección. La Unió Llauradora ha mostrado su preocupación por la evolución de las cotizaciones y considera que la presión a la baja no está suficientemente justificada por la situación actual del mercado.

La advertencia afecta especialmente a la provincia de Valencia, que concentra una parte importante del olivar de la Comunitat Valenciana. En el conjunto autonómico existen cerca de 95.000 hectáreas dedicadas a este cultivo, según los últimos datos oficiales disponibles de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos.

La Unió señala que la recolección todavía no se ha generalizado y que arrancará a finales de septiembre, aunque el grueso de la campaña llegará durante los meses posteriores. Por ello, considera prematuro que el mercado esté descontando ya una posible cosecha abundante para 2026-2027.

El precio del aceite cae más de un 15%

Según los datos aportados por la organización agraria, la producción española de la presente campaña ha sido alrededor de un 9% inferior a la anterior. La comercialización también se ha reducido un 2,6%, mientras que las existencias finales apenas son un 6% superiores.

Pese a ello, los precios del aceite de oliva virgen extra acumulan una caída superior al 15% desde el inicio de la campaña y se sitúan muy por debajo de los niveles alcanzados durante los últimos ejercicios.

La Unió considera especialmente preocupante que esta evolución se produzca cuando todavía no existe una previsión suficientemente consolidada sobre la próxima cosecha. Las aceitunas se encuentran en pleno proceso de desarrollo en la Comunitat Valenciana y todavía deberá comprobarse cómo afectan las altas temperaturas y la disponibilidad de agua al rendimiento final.

Desde la organización advierten de que «resulta difícil explicar a un olivicultor que el precio empiece a caer con fuerza cuando todavía no sabe siquiera cuántos kilos va a recoger. Adelantar grandes previsiones de cosecha sin conocer todavía el efecto final del verano puede generar unas expectativas que presionen artificialmente el mercado a la baja».

Más importaciones antes de la nueva campaña

A la evolución de los precios se suma, según La Unió, el aumento de las importaciones españolas de aceite de oliva. La organización asegura que se encuentran alrededor de un 16% por encima de la media de las cuatro últimas campañas.

El colectivo agrario teme que esta situación incremente la presión sobre las cotizaciones durante las semanas previas a la nueva cosecha y reclama un mayor seguimiento de la entrada de aceite procedente de terceros países.

LA UNIÓ considera necesario identificar con claridad los países de origen y comprobar que los productos importados cumplen condiciones equivalentes a las exigidas a los agricultores europeos en materia productiva, ambiental, laboral y fitosanitaria.

La organización también reclama al Ministerio de Agricultura más transparencia sobre las existencias disponibles, las importaciones, las operaciones comerciales y las previsiones de cosecha. El objetivo, según sostiene, es que todos los operadores tengan acceso a la misma información y evitar movimientos especulativos que puedan perjudicar a los productores.

El olivar tradicional, especialmente vulnerable

La situación preocupa especialmente en la Comunitat Valenciana por las características de buena parte de sus explotaciones. Muchos olivares son tradicionales, de secano y están ubicados en zonas de interior o de montaña, donde existen mayores dificultades para mecanizar los trabajos.

Este modelo implica unos costes unitarios más elevados que los de los sistemas intensivos. A ello se suma el incremento general de los costes de producción. La Unió cita estudios de la Asociación Española de Municipios del Olivo que apuntan a una subida cercana al 12% durante los últimos tres años.

La organización teme que la combinación de costes elevados y precios descendentes vuelva a colocar numerosas explotaciones tradicionales por debajo del umbral de rentabilidad.

«El olivar valenciano no puede competir únicamente reduciendo costes porque buena parte de nuestras explotaciones cumplen además una función territorial, ambiental y social fundamental. Mantienen actividad económica en numerosos municipios de interior, conservan el paisaje y contribuyen a reducir el abandono del territorio», señalan desde La Unió.

El colectivo insiste en que la defensa del aceite de oliva no debe limitarse a promocionar sus cualidades entre los consumidores. También considera imprescindible que el precio recibido por los agricultores permita cubrir los costes de producción y obtener una remuneración suficiente.

Por ello, La Unió pide a todos los agentes de la cadena que actúen con responsabilidad ante el inicio de la próxima campaña y que no utilicen previsiones todavía inciertas sobre una posible gran cosecha para anticipar nuevas bajadas de precios a los productores.