Acció Ecologista-Agró ha denunciado que la mayoría de los incendios forestales declarados este verano en la Comunitat Valenciana han tenido causas humanas y, por tanto, han sido evitables, y ha exigido a la Generalitat la puesta en marcha urgente de una estrategia de prevención más ambiciosa y eficaz.
La organización ecologista ha difundido un comunicado en el que insiste en que los fuegos registrados en los montes valencianos en los últimos meses han confirmado un patrón que, a su juicio, se conoce desde hace décadas.
Según expone el colectivo, los datos oficiales de la administración indican que, en conjunto, el 80 % de los incendios forestales tienen origen humano. Además, en el caso de los grandes incendios, los que superan las 500 hectáreas, el porcentaje se eleva hasta el 90 %.
Acció Ecologista-Agró sostiene que estos datos demuestran que la mayoría de los fuegos no son fenómenos naturales inevitables, sino sucesos ligados a actividades humanas que se podrían haber evitado con una estrategia adecuada.
La entidad afirma que este verano ha evidenciado que, tal y como señalan, ‘la mayor parte de los incendios tienen causas humanas; no son naturales y no son inevitables. Se podrían haber evitado de haber existido una estrategia potente, adecuada y bien desarrollada para eliminar estas causas’.
Más recursos y medidas legales
A partir de estas cifras, el colectivo considera que la administración autonómica no puede desentenderse del problema. ‘La administración no puede ignorar estos datos y seguir sin disponer de herramientas y medidas necesarias’, advierte la organización.
Acció Ecologista-Agró lamenta que ‘después de 50 años de lucha contra los incendios, continuamos sin una verdadera estrategia de prevención‘ en la Comunitat Valenciana. A su juicio, la Generalitat ha centrado los esfuerzos en la extinción y no ha desarrollado un sistema sólido para reducir las causas que provocan los fuegos.
El colectivo subraya que ‘es la Generalitat la que ha de actuar. No basta con apelar a la conciencia de los ciudadanos, a los comportamientos cívicos o a las recomendaciones’. De este modo, reclama pasar de los llamamientos genéricos a un marco estable de políticas públicas.
En esta línea, la entidad ecologista defiende que ‘hacen falta herramientas legales, dotadas económicamente y bien organizadas para asegurar su cumplimiento. La responsabilidad es de la administración, por omisión’. Para la organización, no basta con campañas informativas puntuales si no van acompañadas de normativa específica, controles y sanciones.
Críticas al actual plan de prevención
Acció Ecologista-Agró también ha criticado el diseño y el reparto del presupuesto de los planes de prevención vigentes en las demarcaciones forestales valencianas.
Según la organización, el plan de prevención de todas las demarcaciones forestales valencianas destina solo un 10 % de su presupuesto a actuaciones que realmente previenen incendios. El resto, señalan, se dirige a intervenciones que no evitan de manera directa los fuegos.
La entidad asegura que, a pesar de ello, ‘la administración lo contabiliza en este apartado para hacer creer a los ciudadanos que se está actuando con mucho dinero para evitar incendios. Y eso es rotundamente falso’. Considera que esta forma de presentar las cuentas puede generar una imagen distorsionada del esfuerzo real en prevención.
Para el colectivo ecologista, el problema no se limita al volumen de recursos económicos. Acció Ecologista-Agró afirma que ‘no solo es una cuestión de falta de dinero también de ausencia de medidas concretas y planificadas, con el apoyo legal necesario y con un potente mecanismo para implantarlas, controlar su ejecución y evaluar los resultados’.
En consecuencia, la organización reclama una planificación detallada que incluya acciones específicas sobre los factores humanos que originan los incendios, mecanismos de control claros y una evaluación periódica que permita corregir errores.
La entidad ha concluido su comunicado pidiendo a la Generalitat que elabore ‘inmediatamente una potente estrategia de prevención de incendios y que no se limite a actuar a posteriori, cuando ya es tarde y ha fracasado la prevención’. A su juicio, la prioridad debe situarse en reducir al máximo el número de fuegos, antes de reforzar únicamente los dispositivos de extinción.



