El incendio forestal de Tuéjar, en la provincia de Valencia, se ha reavivado este jueves en la zona del embalse de Benagéber y ha obligado a movilizar tres medios aéreos con una unidad helitransportada de bomberos forestales de la Generalitat Valenciana.
Según ha informado el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat a través de su cuenta oficial en X, el aviso de esta reproducción del fuego se ha recibido en la zona próxima al embalse, un espacio de difícil acceso terrestre donde el trabajo desde el aire resulta clave para frenar las llamas.
Los tres medios aéreos desplazados han actuado de forma coordinada con la unidad helitransportada de bomberos forestales. Este dispositivo ha permitido intervenir con rapidez sobre los focos detectados, con el objetivo de evitar que el incendio recupere la intensidad que tuvo en su fase inicial.
Un incendio reciente y en un entorno protegido
El incendio de Tuéjar se declaró el pasado 15 de septiembre en un paraje natural que forma parte de la reserva de la Biosfera del Alto Turia. Esta figura de protección reconoce el valor ambiental y paisajístico de la zona, donde conviven masa forestal, fauna silvestre y usos tradicionales del territorio.
Un día después del inicio del fuego, las autoridades dieron el incendio por estabilizado. La mejora de las condiciones meteorológicas, con menor viento y mayor humedad, ha permitido entonces frenar el avance de las llamas.
No obstante, el balance de daños ha sido muy elevado. El fuego ha arrasado 835 hectáreas de este entorno natural, lo que supone una afección importante sobre la vegetación y los ecosistemas del Alto Turia.
Las reproducciones de incendios forestales son habituales en los días posteriores a la estabilización. El terreno permanece muy caliente y pueden quedar brasas ocultas en el subsuelo, troncos o raíces, que se reavivan con el viento o el aumento de las temperaturas.
Investigación sobre el origen del fuego
La delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, ya ha indicado tras la estabilización del incendio que se descartaba un origen natural del fuego. Según detalló entonces, las primeras pesquisas apuntaban al ‘factor humano’.
Bernabé ha recalcado que, pese a esa primera hipótesis, ‘todas las líneas de investigación están abiertas‘. Los equipos especializados analizan el punto de inicio del incendio y las posibles causas relacionadas con actividades humanas, intencionadas o por negligencia.
La reapertura de focos en la zona del embalse de Benagéber obliga a mantener el dispositivo de vigilancia y extinción sobre el terreno. Además, prolonga la preocupación en los municipios del entorno del Alto Turia, que ya han sufrido el impacto ambiental y económico de este incendio forestal reciente.
Las autoridades insisten en la necesidad de extremar las precauciones en áreas forestales, especialmente tras un gran incendio. Cualquier imprudencia puede facilitar nuevas reproducciones en un terreno ya castigado por el fuego y muy vulnerable a nuevas llamas.




