Dos bomberos forestales de la base de Buñol han declarado ante la jueza que investiga la gestión de la dana que el 29 de octubre de 2024 apenas han recibido órdenes y no han sido movilizados de forma continuada, pese a que comprobaron el estado de la escala del barranco del Poyo en la A-3 y eran conscientes del riesgo por las lluvias.
El subjefe de la Unidad de Bomberos Forestales de Buñol ha explicado que ese día se encontraba en Ribarroja junto a otros compañeros cuando la central del Consorcio Provincial de Bomberos les ha ordenado desplazarse hasta la escala del barranco del Poyo, en la A-3, hacia las 12:20 horas. Según su testimonio, han asumido que pasarían allí toda la jornada, hasta el punto de parar antes en un supermercado para comprar comida.
Órdenes de regresar a la base y ausencia de instrucciones
El mando ha relatado, según fuentes judiciales conocedoras de su declaración como testigo, que al poco tiempo han recibido la orden de volver a la base en Yátova. Ha admitido que esta decisión le ha resultado extraña, pero ha recordado que ‘era una orden’. A partir de ese momento, no han recibido más comunicaciones ni instrucciones durante el resto de la tarde del 29 de octubre.
Preguntado por los letrados, ha indicado que no han emitido ningún informe escrito sobre las mediciones que realizaron en la escala. Ha precisado que sus instrucciones eran ‘solo leer la escala’ y que no han remitido más información ni fotografías ‘porque nadie se las pidió’.
El subjefe ha defendido que los bomberos forestales son ‘el último eslabón de una cadena’ y ha asegurado que han cumplido con su cometido. No obstante, ha opinado que ‘la cadena se cortó y no valió para nada’, según las mismas fuentes presentes en la declaración.
El testigo ha añadido que, por la situación, cree que también les habría correspondido medir el caudal del barranco de la Horteta o del Gallego. Sin embargo, ha insistido en que los compañeros de la unidad no han sido movilizados para esas tareas.
Según ha recordado, las movilizaciones de bomberos forestales las escuchan habitualmente por la radio. Ese día, ha remarcado, no han recibido ninguna llamada del Consorcio, ‘como si no hubiera pasado nada’, ni tampoco instrucciones específicas en los días previos a la dana, siempre según las fuentes consultadas.
El cierre de la jornada estuvo igualmente marcado por la falta de coordinación. El subjefe ha declarado que, cuando han terminado el turno a las 19:30 horas del 29 de octubre, ninguno de los integrantes de la dotación ha llegado realmente a su casa por las dificultades en carretera. Él mismo se ha quedado atrapado en la A-3, a la altura de la entrada de Buñol, mientras que aproximadamente la mitad de sus compañeros han optado por quedarse a dormir en la base, una decisión que ha calificado como ‘correcta’.
Un segundo bombero confirma la desmovilización
Este lunes también ha testificado ante la jueza otro bombero forestal de la base de Buñol. Su versión ha coincidido en lo esencial con la del subjefe: sobre las 12:30 horas han sido movilizados hasta la A-3 para comprobar la escala y, posteriormente, han sido desmovilizados, pese a que ya habían comprado comida porque ‘preveían pasar el día’.
Este segundo bombero ha señalado, según las mismas fuentes, que en la escala de Chiva no había demasiada agua en ese momento. Aun así, ha subrayado que los efectivos de la base de Yátova no han sido movilizados en toda la jornada.
De acuerdo con su relato, la dotación ha seguido la evolución de la dana desde la propia base, a través de la televisión y las redes sociales. Esa situación le ha llevado, como a otros compañeros, a decidir pernoctar allí ante la incertidumbre por el temporal.
El bombero ha explicado además que ha llamado a su mujer, que trabaja en Catarroja, junto al barranco. Le preocupaba que el cauce llevara ‘mucha agua y a gran velocidad’, según ha declarado, en un contexto en el que ellos seguían sin recibir nuevas instrucciones operativas.




