Tres de los cinco detenidos por la agresión supuestamente racista a un joven magrebí en Tavernes de la Valldigna (Valencia) han pasado este viernes a disposición judicial, mientras la investigación por un posible delito de odio se mantiene abierta.
Según ha informado la Guardia Civil, entre los arrestados hay cinco jóvenes, de los cuales tres son mayores de edad y dos son menores. Estos últimos siguen bajo el protocolo específico para menores, mientras que los adultos han sido ya puestos ante el juez para que se determine su situación.
La agresión se ha producido la noche del pasado 19 de septiembre, durante las fiestas de Tavernes de la Valldigna. El incidente ha tenido lugar en plena vía pública, en un contexto festivo, lo que ha facilitado que numerosas personas grabaran la escena con sus teléfonos móviles.
En las imágenes difundidas en redes sociales se aprecia cómo un grupo de jóvenes rodea al joven magrebí. Uno de ellos le rompe una botella en la cabeza y, tras una patada y varios puñetazos, lo derriba al suelo. Mientras la víctima permanece tendida, varios agresores le golpean de forma reiterada, al tiempo que distintos asistentes registran la paliza con sus móviles.
Cuando el joven consigue incorporarse e intenta huir del lugar, varios de los presentes vuelven a perseguirle y le golpean de nuevo. La difusión del vídeo ha generado una fuerte indignación social y ha contribuido a la rápida identificación de los presuntos autores por parte de la Guardia Civil.
Segunda agresión esa misma noche
La asociación Tavernes Antifeixista ha denunciado además una segunda agresión racista esa misma noche, en este caso a un joven senegalés. Este episodio se habría producido también en el marco de las fiestas del municipio y tendría un marcado componente xenófobo, según la entidad.
No obstante, la Guardia Civil ha señalado que, a día de hoy, no ha encontrado relación entre esta segunda agresión y la primera, que afectó al joven magrebí. Por tanto, se tratan como hechos diferenciados, aunque ambos se inscriben en un mismo contexto temporal y geográfico.
Tras conocerse lo ocurrido, la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, ha explicado que el caso se está investigando como posible delito de odio. Según ha indicado, los investigadores de la Guardia Civil tienen identificadas a varias personas vinculadas a la agresión.
Bernabé ha manifestado su deseo de que ‘todo el peso de la ley caiga sobre ellos’, en referencia a los presuntos agresores, porque, ha subrayado, ‘no se puede consentir estas agresiones xenófobas‘. La delegada ha incidido en la importancia de que este tipo de hechos no queden impunes, con el fin de enviar un mensaje claro de rechazo social y legal.
La delegada del Gobierno ha advertido además de que ‘se están normalizando ciertos discursos de odio‘ vinculados ‘al odio al diferente, al que viene de fuera’. A su juicio, estos mensajes se extienden ‘con el señalamiento cuando les llaman invasores y cuando los deshumanizan de una manera terrible para la democracia, la humanidad y los propios derechos humanos’.
La investigación judicial y policial tratará ahora de concretar el grado de participación de cada uno de los implicados en la agresión, así como de determinar si hubo motivaciones racistas directas. Estas conclusiones serán claves para la calificación final de los hechos como delito de odio y para las posibles penas que puedan imponerse.




