España amanece este lunes con una sola pregunta: ¿convocará Pedro Sánchez elecciones generales para el 29 de noviembre? El presidente del Gobierno ha pasado el fin de semana en modo reflexión desde la Moncloa. Su equipo ve el adelanto electoral como ‘muy probable’. En la Comunitat Valenciana, esa decisión arrastraría otra: si el PPCV convoca también elecciones autonómicas el mismo día, activando un plan que lleva meses sobre la mesa.
La semana política más intensa del año arranca con el Gobierno contra las cuerdas. El Congreso rechazó la semana pasada dos decretos sobre alquiler y desahucios. Esa derrota parlamentaria ha acelerado la reflexión de Sánchez. Según fuentes del Ejecutivo, el presidente analiza si el momento actual es el más favorable para disolver las Cortes.
Hay más factores en la ecuación. La coyuntura económica internacional apunta a una posible subida de precios de la energía. El Gobierno no tiene mayoría para aprobar un nuevo modelo de financiación autonómica. Tampoco para presentar unos Presupuestos Generales viables. Esperar hasta primavera podría salir más caro que actuar ahora.
La vivienda, el marco que Sánchez busca
Las manifestaciones del sábado llenaron ciudades de toda España. En Madrid, la acampada de la Puerta del Sol siguió activa durante todo el fin de semana. El entorno de Sánchez estudia si esa movilización puede traducirse en votos favorables.
No es algo claro. Entre las pancartas de Sol había mensajes que responsabilizaban tanto al PSOE como al PP del problema. La historia tampoco anima: el 15-M de hace quince años estalló contra un Gobierno socialista. Seis meses después, el PP de Rajoy ganó con mayoría absoluta.
Aun así, el equipo de Sánchez ve en la vivienda un marco de campaña útil. La apuesta sería presentar al PSOE como ‘protector de los débiles’, frente a un PP que, según el relato socialista, habría rechazado medidas urgentes contra los desahucios.
El PP ha respondido con contundencia. Su secretario general, Miguel Tellado, ha pedido este domingo que Sánchez convoque elecciones sin dilación. ‘Pedro, no te lo pienses más, aprieta el botón’, ha declarado. Tellado ha asegurado que el PP está ‘preparado’ para afrontar la campaña y ha confiado en que Feijóo será el próximo presidente del Gobierno. ‘España quiere votar, necesita votar y merece votar’, ha concluido.
El plan valenciano del PPCV, en el aire
La decisión de Sánchez no es indiferente para la Comunitat Valenciana. Hace meses que en el cuartel del PPCV había diseñado un plan claro: hacer coincidir sus elecciones autonómicas con las generales. La lógica es sólida. Una convocatoria simultánea maximiza la movilización del votante popular, aprovecha el efecto de arrastre de Feijóo a nivel nacional y evita dos campañas en menos de un año.
Sin embargo, ese plan choca con un obstáculo que lleva meses sin resolverse. Génova no ha ratificado todavía a Juanfran Pérez Llorca como candidato del PPCV para las autonómicas. La dirección nacional creó una gestora tras la dimisión de Carlos Mazón y ha ido aplazando la designación. Mientras el silencio se prolongaba, ha circulado un documento con acusaciones contra el presidente autonómico. Su origen es incierto y no cuenta con ningún respaldo judicial.
Pérez Llorca ha respondido a la situación con serenidad y firmeza. Cargos del PP valenciano de distintos niveles han exigido esclarecer el origen del documento. La cúpula del PPCV acumula tensión desde la gestión de la dana. Y Génova no ha dado todavía una señal clara de respaldo.
Si Sánchez convoca elecciones generales, Feijóo tendrá que resolver esa parálisis a contrarreloj. El escenario más probable, según fuentes del partido, es que Juanfran Pérez Llorca acabe siendo el candidato. Su gestión al frente de la Generalitat, su perfil institucional y su respaldo en la Comunitat le sitúan como la opción más sólida. Designar a otra persona a estas alturas generaría una fractura mayor que la actual.
El adelanto electoral de Sánchez favorecería el fin del silencio de Feijoó sobre la Comunitat Valenciana
Un adelanto autonómico simultáneo pondría fin, de manera forzosa, a los silencios de Génova. La dirección nacional no podría seguir aplazando una decisión que ya lleva demasiado tiempo pendiente. Obligaría a cerrar filas con toda la cúpula del PPCV y a pasar página de las tensiones acumuladas tras la dana. La propia urgencia de la campaña actuaría como palanca de unidad interna.
Ese silencio ha tenido un coste. La falta de respaldo explícito desde Madrid ha dejado a Pérez Llorca en una posición de debilidad artificial. No por su gestión, que ha seguido su curso con normalidad institucional, sino por la incertidumbre generada desde arriba. En la Comunitat, muchos cargos del partido entienden que ese vacío es injusto y que ha dado munición gratuita al adversario.
La ministra Diana Morant, candidata del PSOE en la Comunitat, no ha desaprovechado la ocasión. Fue proclamada en primarias sin rival el pasado julio. Eso le ha dado un perfil nítido y tiempo para construir visibilidad. Frente a ella, el PP presenta a un presidente autonómico con gestión consolidada pero sin el respaldo formal de Génova. Ese contraste es el que un adelanto electoral forzaría a corregir de inmediato.
Porque el PP valenciano sabe que la Comunitat es territorio clave para que Feijóo llegue a la Moncloa. Sin una victoria sólida aquí, el camino al Gobierno central se le complica. Las encuestas siguen situando al PP por delante en intención de voto en este territorio. La ventaja existe, pero no se puede dar por garantizada en un contexto de fractura interna y candidato sin ratificar.
Ratificar a Pérez Llorca en el momento en que se convoquen elecciones transmitiría al electorado una señal de fortaleza. Esa imagen de cohesión podrían valerle a Llorca y Feijoó mucho más en campaña que cualquier ventaja de partida en las encuestas.
Lo que Sánchez anuncie este lunes determinará si ese plan de coincidir las dos convocatorias se activa o queda en el cajón. La Comunitat Valenciana mira a Madrid. Y Madrid mira a la Moncloa.




