Una base de datos rescata a 400 profesionales valencianos de la ciencia represaliados por el franquismo

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La Universitat de València ha abierto una base de datos que identifica a 400 médicos, científicos y personal sanitario valenciano represaliado por el franquismo tras tres décadas de investigación.

La Universitat de València ha puesto en marcha la primera base de datos que identifica a 400 médicos, científicos y profesionales sanitarios valencianos represaliados por el franquismo, fruto de treinta años de investigación coordinada por el catedrático emérito de Historia de la Ciencia Josep Lluís Barona.

La herramienta, titulada ‘Ciencia represaliada. Médicos y científicos valencianos represaliados por el franquismo’, será presentada este jueves a las 17.00 horas en el salón de actos del Palacio de Cerveró, sede del Instituto Interuniversitario López Piñero, y aspira a convertirse en un referente sobre la represión franquista en el ámbito de la ciencia valenciana.

El proyecto nace de la voluntad de ‘documentar la cartografía de la represión‘ y de analizar, desde una perspectiva historiográfica, ‘el interés de la perspectiva valenciana’, profundizando en el estudio de centenares de médicos y personal sanitario cuya trayectoria quedó marcada por la guerra civil y la dictadura.

La base de datos recoge los casos de enfermeros y enfermeras, matronas, practicantes, farmacéuticos, químicos, naturalistas, ingenieros y arquitectos que, según Barona, ‘vieron truncada su vida y su carrera -académica y profesional- en los años de la guerra y, sobre todo, en los posteriores a esta, durante la represión franquista’, cuando el exilio republicano borró muchas de sus huellas documentales.

Un trabajo de tres décadas

El registro es el resultado de una investigación sostenida durante los últimos treinta años por un equipo que ha tenido a Barona al frente y en el que también han participado Joan Lloret, médico pediatra y antiguo profesor de Historia de la Ciencia en la Universitat de València; Àlvar Martínez, profesor jubilado de la misma universidad e investigador del Instituto López Piñero; Josep Bernabeu, catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad de Alicante; y Àngel Beneito, doctor en Geografía e Historia e investigador de memoria histórica, represión y exilio de la guerra civil española.

La construcción de la base de datos se apoya en documentación procedente de numerosos archivos oficiales. Entre ellos figuran el Archivo de la Universitat de València, el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares y el Archivo General de la Guerra Civil Española de Salamanca, entre otros fondos consultados por el equipo.

Barona ha explicado que ‘hemos trabajado revisando expedientes de depuración, repasando colectivamente una generación de profesionales que en el primer tercio del siglo XX contribuyeron a crear el sueño de un país más libre y que, desgraciadamente, por el resultado de la guerra, han quedado en el olvido; igual que hablamos de fosas de personas que no tienen nombre, esto (por los datos que ahora son públicos) son fosas de la memoria‘.

El objetivo de la investigación, ha subrayado el director del proyecto, ‘no es solo reivindicar las figuras como Joan Baptista Peset, José Puche, Luis Urtubey o José Chabás, las personas más eminentes y emblemáticas de la ciencia y de la medicina valenciana, sino también todas aquellas anónimas: poner nombre y rostro, y, en lo posible, llegar a reconstruir su biografía, su proceso de penalización y lo que vivieron al final de la guerra’.

Ejemplos de trayectorias silenciadas

Para ilustrar el alcance de la represión y del posterior silencio, Barona ha recordado el caso de Francesc Bosch i Morata, médico estomatólogo en Xàtiva, conseller de Cultura y fundador del Institut d’Estudis Valencians.

Bosch i Morata fue una figura relevante tanto en el ámbito médico como en el político. Tras la batalla del Ebro, en 1938, tuvo que exiliarse a Mexicali (México), donde murió en 1950. Allí reconstruyó su carrera y alcanzó de nuevo reconocimiento profesional, pero en València su nombre quedó silenciado durante décadas.

Otro de los casos recogidos en la base de datos es el de Mercedes Maestre, que fue directora general durante la etapa de Federica Montseny como ministra de Sanidad. Entre otras responsabilidades, gestionaba las políticas de infancia. Además, era socialista y su marido anarquista, lo que obligó a ambos a huir a México al finalizar la guerra.

El testimonio de Maestre es especialmente revelador porque, según ha explicado Barona, en los años sesenta la pareja regresó a València ‘pero a escondidas, y ella abrió una pequeña consulta que pasó desapercibida hasta que murió en los años 80’. Su trayectoria oficial nunca se rehabilitó públicamente.

Nombres propios y memoria colectiva

Peset, Puche, Urtubey, Chabás, Bosch y Maestre forman parte del núcleo inicial de una iniciativa que, en palabras de Barona, ‘reclama la participación de todas aquellas personas que quieran añadir datos y nombres’ a esta primera compilación.

La base de datos está concebida como un proyecto abierto, que pretende seguir creciendo con las aportaciones documentales e históricas de las familias y de cualquier persona que disponga de información. Así, el equipo investigador busca ampliar la nómina de represaliados y completar las biografías ya localizadas.

Con esta herramienta, los investigadores quieren abrir la conciencia de la sociedad sobre lo ocurrido y contribuir a la restitución de la dignidad del trabajo de las personas exiliadas y represaliadas. Barona ha recalcado que ‘todos, sin excepción, vieron truncada su biografía personal y profesional’, y ha defendido que hacer visibles sus nombres y recorridos vitales es un paso imprescindible para cerrar las heridas de la memoria histórica en el ámbito de la ciencia y la medicina valencianas.