La Generalitat ha iniciado la limpieza de cañas en el cauce del Magro a su paso por Alfarb y Llombai, donde prevé retirar alrededor de 2.700 toneladas de esta especie invasora. La actuación busca mejorar la capacidad hidráulica de la cuenca y reducir el peligro de incendios.
El comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, ha realizado una visita técnica a los trabajos junto a la directora general de Recuperación y Reconstrucción, Sandra Castillo, y el alcalde de Llombai, Ramón Gómez. También han participado representantes de los dos municipios.
Los trabajos se prolongarán durante cuatro meses. Durante este periodo, el acceso de viandantes quedará parcialmente restringido en las zonas afectadas por la intervención.
La actuación constituye la primera fase del programa impulsado por la Generalitat para intervenir en la cuenca del Magro desde Alfarb hasta Utiel. El proyecto forma parte del plan de 59 millones de euros para limpiar y renaturalizar 160 kilómetros de barrancos que la Administración autonómica desarrolla en varias de las zonas afectadas por las riadas de octubre de 2024.
La limpieza del Magro alcanza 181.000 metros cuadrados
La intervención en Alfarb y Llombai afectará a unos 181.000 metros cuadrados, una superficie equivalente a unos 25 campos de fútbol. Los equipos retirarán la caña común (Arundo donax), catalogada como especie invasora, mediante trabajos de desbroce y arranque con medios mecánicos y manuales.
«Al eliminar los densos cañaverales, se incrementa la sección útil del barranco, permitiendo evacuar un mayor volumen de agua durante las crecidas antes de que se produzcan desbordamientos», ha explicado Mérida.
Tras la retirada de las cañas, la Generalitat instalará una cubierta oscura y opaca para impedir que la planta vuelva a crecer. El sistema busca bloquear la fotosíntesis y frenar la reproducción de los rizomas, unas raíces especialmente resistentes y con una elevada capacidad de propagación.
La siguiente fase consistirá en renaturalizar el cauce mediante especies autóctonas de bosque de ribera. Según ha explicado el comisionado, esta vegetación puede contribuir a reducir la velocidad del agua durante las avenidas y favorecer la infiltración en el terreno.
«A continuación, el siguiente paso de la actuación consistirá en renaturalizar el cauce con la plantación de nuevas especies autóctonas de bosque de ribera, que actúan como freno natural disminuyendo la velocidad del agua en caso de una avenida y favoreciendo la infiltración», ha señalado Mérida.
El comisionado ha añadido que la actuación también pretende recuperar el hábitat, la fauna y la flora del entorno y generar nuevos espacios verdes para el uso ciudadano.
Un plan de 59 millones para 160 kilómetros de cauces
El Magro es un afluente del Júcar que atraviesa buena parte de la provincia de Valencia. Aunque durante gran parte del año presenta un caudal reducido, puede experimentar crecidas importantes tras episodios de lluvias intensas. Durante la dana del 29 de octubre de 2024, según los datos aportados por la Generalitat, llegó a multiplicar por 20 su capacidad habitual.
La intervención forma parte de un programa más amplio que incluye las cuencas del Magro, Túria y Poyo, además del barranco de Picassent. El plan cuenta con un presupuesto global de 59 millones de euros y prevé actuar sobre unos 160 kilómetros lineales de cauces en alrededor de 50 municipios.
La estrategia incluye tanto la eliminación de cañas invasoras como la posterior recuperación ambiental de los espacios intervenidos. Estas actuaciones se integran en las medidas de recuperación y reconstrucción impulsadas por la Generalitat tras la dana, recogidas en el Plan Endavant de recuperación de las zonas afectadas.
Mérida ha sostenido que las competencias sobre los cauces corresponden a la Confederación Hidrográfica del Júcar y ha explicado que la Generalitat ha decidido desarrollar estas actuaciones ante el interés trasladado por la ciudadanía y con el objetivo de reforzar la seguridad.



