Editorial: Jaume I 750 aniversario: Valencia, vivienda y concordia

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En el 750 aniversario de la muerte de Jaume I, el 9 d’Octubre de 2026 llega cargado de simbolismo pero también de tensión: la crisis de la vivienda, la especulación de los fondos buitre y la acampada frente al Ayuntamiento de Valencia amenazan con politizar la fiesta cívica más importante del calendario valenciano. Este editorial reivindica el testamento moral del Conquistador —justicia y protección de los más vulnerables— como brújula para la política actual, y hace un llamamiento a la concordia en un día que debería hablar más de lo que nos une que de lo que nos separa.

Este 9 d’Octubre llega marcado por el Jaume I 750 aniversario de su muerte. El rey que fundó el Reino de Valencia falleció el 27 de julio de 1276. Ocho siglos después, sus palabras del testamento siguen vigentes: «Ameu i protegiu totes les persones i el poble. Feu regnar la justícia i vetleu perquè els grans no oprimisquen els menuts.» Amad al pueblo. Haced justicia. Velad para que los poderosos no aplasten a los más débiles. Un mandato claro. Y una deuda pendiente.

Jaume I 750 aniversario: el testamento que la política valenciana no puede olvidar

El rey conquistador nos dejó algo más que un territorio. Nos dejó una brújula moral. Este año se cumplen 750 años de su muerte. Es un aniversario que merece más que actos protocolarios. Es una ocasión para preguntarnos: ¿hemos cumplido su mandato?

El Consell de la Generalitat y el Ayuntamiento de Valencia han tomado ese mensaje en serio. Las inversiones en vivienda pública, los planes de rehabilitación de barrios y las políticas sociales impulsadas desde ambas instituciones apuntan en la dirección correcta. No son suficientes. Nunca lo son cuando la necesidad es tan grande. Pero son pasos reales, con presupuesto y con calendario.

La vivienda: cuando Madrid legisla y Valencia paga las consecuencias

El problema de la vivienda en Valencia es real. Y tiene nombre y apellidos en lo que respecta a sus causas más profundas. La Ley de Vivienda aprobada por el Gobierno central en 2023 prometía bajar los alquileres. El resultado ha sido el contrario. Muchos propietarios han retirado sus pisos del mercado. La oferta ha caído. Los precios han subido. La ley ha fallado a quienes decía proteger.

Los fondos de inversión, además, operan en un marco fiscal y regulatorio que depende del Gobierno de España. No de la Generalitat. No del Ayuntamiento. Las herramientas para frenar la especulación a gran escala están en Madrid. Y Madrid no las usa.

Mientras tanto, las instituciones valencianas trabajan dentro de sus competencias. El Consell ha reforzado el parque público de alquiler. Ha impulsado ayudas directas a familias en riesgo de exclusión residencial. El Ayuntamiento de Valencia desarrolla planes urbanísticos para ampliar la oferta de vivienda asequible. Son medidas concretas. Son gestión real. Frente a ellas, lo que llega desde el Gobierno central es fundamentalmente ruido electoral.

La acampada frente al Ayuntamiento: protesta legítima, momento cuestionable

Este año hay otra tensión en la calle. La acampada por la vivienda en la plaza del Ayuntamiento lleva semanas instalada. Sus reivindicaciones parten de una realidad que nadie niega. Pero el contexto político en el que se produce no es casual.

Quienes impulsan esta movilización son los mismos que en Madrid sostienen a un Gobierno que lleva tres años sin solucionar el problema de la vivienda. Es legítimo protestar. No lo es hacerlo ante las instituciones que sí trabajan en el problema mientras se guarda silencio ante las que tienen más poder y menos voluntad de actuar.

Y el 9 d’Octubre no es una fecha cualquiera para elegir como escenario. La procesión cívica es el acto en que los valencianos nos reconocemos como pueblo. Convertirla en telón de fondo de una operación política empobrece la fecha y ofende a quienes la viven como lo que es: un símbolo de identidad compartida.

Concordia: lo que nos une siempre debe ser más grande

El 9 d’Octubre debería ser el día en que los valencianos nos miremos sin filtros de partido. Un día para recordar lo que compartimos. Una historia rica y compleja. Una lengua. Una tierra que queremos dejar mejor a nuestros hijos.

La concordia no es ingenuidad. No es ignorar la injusticia. Es saber que los conflictos necesarios se resuelven mejor desde la unión que desde la fractura. Y que la vivienda, como tantos otros problemas, se resuelve con gestión honesta. No con campañas.

Este año, en el Jaume I 750 aniversario de su muerte, su testamento sigue siendo el mejor programa político posible. Justicia. Protección de los más vulnerables. La certeza de que ningún poderoso debería aplastar a quien no tiene poder.

Eso es lo que debe guiar el 9 d’Octubre de 2026. Y todos los días que vengan después.