La coincidencia de crecidas en varios barrancos disparó las inundaciones de la dana de 2024 en l’Horta Sud

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Un estudio de la UPV ha concluido que las crecidas casi simultáneas de varios barrancos, el arrastre de sedimentos y la urbanización de zonas inundables explican la extrema gravedad de la inundación de la dana de 2024 en l’Horta Sud.

La inundación que ha sufrido l’Horta Sud de Valencia el 29 de octubre de 2024 se ha debido a una combinación de lluvias extraordinarias, crecidas casi simultáneas en varios barrancos y un territorio muy urbanizado, según ha determinado una investigación de la Universitat Politècnica de València (UPV).

El estudio, elaborado por el Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente (IIAMA-UPV), ha reconstruido con detalle aquel episodio, que dejó 233 víctimas mortales y del que se cumplen dos años la próxima semana. Los investigadores han concluido que la coincidencia temporal de las crecidas, el arrastre de sedimentos y la ocupación urbana de las zonas inundables han sido factores clave para entender la magnitud de la riada.

Para llevar a cabo la reconstrucción, el equipo ha utilizado datos de precipitación y modelos matemáticos capaces de reproducir cómo la lluvia se transforma en escorrentía. Estos modelos también representan cómo el agua arrastra sedimentos y cómo la inundación se extiende por el territorio, según ha explicado la UPV. De esta forma, el trabajo ofrece una visión integrada del episodio, desde la génesis de la lluvia hasta los efectos finales sobre el terreno.

La investigación, firmada por Carles Beneyto, Jaime Alberto Cachay-Melly, José Ángel Aranda, Miguel Á. Eguibar, Rafael García-Bartual y Félix Francés, pertenecientes al IIAMA-UPV, se ha publicado en la revista internacional Journal of Hydrology: Regional Studies. Coincidiendo con el segundo aniversario de la dana, los autores consideran que sus resultados permiten comprender mejor lo ocurrido y extraer lecciones útiles para mejorar la prevención frente a futuras inundaciones repentinas en la cuenca mediterránea.

Simultaneidad de las crecidas

Una de las conclusiones centrales del estudio es que la riada no puede atribuirse solo al caudal del barranco de Poyo. Según las simulaciones realizadas, la mayoría de los barrancos analizados alcanzó sus máximos entre las 18:30 y las 19:50 horas. En ese corto intervalo, grandes volúmenes de agua procedentes de distintos cauces confluyeron casi al mismo tiempo, lo que ha amplificado de forma notable la inundación.

‘Para comprender la magnitud de la inundación hay que analizar cómo respondieron los distintos barrancos y en qué momento se produjeron sus crecidas. La coincidencia de grandes aportaciones de agua y sedimentos en un intervalo muy reducido fue determinante para agravar la magnitud de la inundación’, ha señalado Carles Beneyto, autor principal del estudio.

Las simulaciones sitúan la aportación conjunta del sistema en torno a 7.000 metros cúbicos por segundo antes de los principales desbordamientos. ‘Esta cifra representa una estimación conjunta de las aportaciones de los barrancos, no un caudal medido en un único punto’, ha precisado el investigador del IIAMA.

El análisis también destaca el papel de la secuencia de precipitaciones durante la jornada. Las lluvias de la mañana ya habían humedecido en profundidad las cuencas, lo que redujo su capacidad de absorción. ‘Esto favoreció una respuesta más rápida e intensa ante las precipitaciones extraordinarias de la tarde’, ha explicado Beneyto. Al llegar las tormentas más fuertes sobre un terreno saturado, el agua ha circulado con mayor rapidez hacia los cauces, elevando de forma brusca los caudales.

Sedimentos y urbanización de las zonas inundables

Otro aspecto clave del trabajo es el peso de los sedimentos movilizados por la riada. El estudio estima que estos materiales han representado aproximadamente el 7 % del volumen total de la avenida y han alcanzado en torno al 19 % en los momentos de máximo caudal.

‘Estos materiales incrementaron la resistencia al flujo y contribuyeron a reducir la capacidad de evacuación de los cauces, agravando los efectos de la inundación’, ha apuntado Félix Francés, catedrático de Ingeniería Hidráulica e investigador del IIAMA. El arrastre de sedimentos ha funcionado así como un factor adicional de obstáculo al paso del agua, sobre todo en los tramos donde el cauce ya era más estrecho.

El trabajo también subraya el impacto de la ocupación de las llanuras inundables y de las infraestructuras construidas sobre ellas. La presencia de edificaciones, carreteras y otras barreras artificiales ha condicionado de forma decisiva los recorridos del agua y las profundidades alcanzadas en distintas zonas de l’Horta Sud.

‘Los resultados muestran que los impactos dependieron tanto de la magnitud de las crecidas como de su interacción con el territorio’, ha sostenido Francés. Según el estudio, esa interacción ha sido especialmente relevante en áreas donde el crecimiento urbano se ha producido sobre suelos históricamente inundables, lo que ha incrementado la exposición de personas y bienes a las avenidas.

Para reconstruir los procesos hidrológicos, los investigadores han empleado el modelo TETIS, desarrollado en el propio IIAMA. Además, han realizado simulaciones hidráulicas de alta resolución para reproducir el avance del agua sobre el terreno y su interacción con los cauces.

La reconstrucción ha logrado reproducir de forma coherente la extensión general de la inundación observada en 2024. No obstante, los autores han señalado que el modelo presenta limitaciones para representar obstáculos temporales y detalles urbanos muy concretos, que modificaron localmente la circulación del agua durante la riada. Estas limitaciones, habituales en este tipo de estudios, no impiden, según recalcan, extraer conclusiones sólidas sobre las causas principales del episodio y sobre los factores que han amplificado sus consecuencias en l’Horta Sud.