jueves, 20 junio 2024

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Àfrica Alonso: ‘Esta es una historia que quiere reivindicar la belleza de las heridas’

Conversamos con Àfrica Alonso -intérprete y escritore- que acaba de publicar su primera novela, que tiene como escenario principal -de una historia real “de amor y nostalgia”- la localidad valenciana de Manuel, además de otros escenarios clave, como Catarroja o Gandía

Una tarde soleada del mes de mayo entrevistamos a Àfrica Alonso por la publicación de su primera novela (adaptación de la obra de teatro homónima) ‘Una luz tímida’ (Seix Barral). Más que una entrevista se transforma en una conversación pausada (entre amigues que se acaban de conocer) en contraste directo con el bullicio que hay en la plaza del Ayuntamiento de València y la calma que se respira en la cafetería del hotel donde todo sucede.

Àfrica se considera sobre todo intérprete, “alguien que se mete en un personaje”, matiza.  Y añade: “Pero he escrito desde siempre”. “Escribía las historias que me gustaría interpretar”, y de ahí el nacimiento de esta historia de amor en tiempos de miedo y represión, que primero se representó en las tablas y ahora llega a todas las librerías en formato de novela. Intenta huir de cualquier típico tópico, y aunque a veces no lo consigue -como todes- tiene claro que “es una persona cuyo mundo vive alrededor de la cultura y la creación”.

‘Una luz tímida’ está inspira en una historia real que arranca en la localidad valenciana de Manuel, aunque se mueve por otros puntos de la geografía valenciana como Catarroja o Gandía. Se trata de la historia de amor de dos profesoras de escuela en años de la dictadura, que se convierte en “un homenaje a la memoria histórica del colectivo LGTBIQ+ y a la lucha de aquellas mujeres que decidieron no encajar en lo que la sociedad esperaba de ellas y optaron por vivir en libertad”, apuntan desde la editorial

El sueño de Àfrica es ver su novela convertida en película, interpretada por elle y la que fuera su compañera de reparto en la obra de teatro. Su viaje pendiente es Japón.  No puede parar de bailar cuando suena ‘El fin del mundo’, de La La Love You. Adora el color turquesa, la saga de Elena Ferrante, todas la obras de Degas y las judías con patatas de su abuela. Charlamos del libro, de las casualidades, de la vida y de literatura con esta autora novel que va por la vida “con mucha cautela”.

¿Cómo comenzaste en el mundo de la escritura?

Primero nació la obra de teatro para hacer algo que yo pudiera hacer encima del escenario. Crecí con esta obra y llegó un momento donde necesité hacer algo más profundo y me conectara más conmigo.

El teatro nos conecta siempre con los demás, y la literatura me daba la sensación que me conectaría conmigo de una vez. Fue esa la búsqueda. Tenía necesidad de silencio, aislamiento y a la vez de compañía que eran las palabras.

¿Cuál es para ti la parte más complicada del proceso creativo: pensar la historia, armar los personajes…?

No ha habido parte complicada. Ha sido absolutamente fascinante y placentero todo. Lo más complicado ha sido la espera. Soy actriz y estoy muy acostumbrada a la inmediatez relativa. Con el libro tenía la sensación de tener algo precioso entre las manos pero hasta que no lo pariera, literal, no sabía si gustaría o no.

¿Y la que más te ha gustado o resultado más fácil llevar a cabo?

Ellas, las protagonistas. Isabel y Carmen, eternamente. Hubiera escrito 18 novelas. !Qué me sorprendieran los personajes es lo que más me ha gustado! Lo que era capaz de imaginarles. Eso y hablar con tanta gente mayor y esa sensación de adopción que he sentido por el pueblo de Manuel y en Catarroja y su gente. Me he dejado cuidar.

¿Cómo descubriste la historia real de Carmen e Isabel?

Lo más fácil es decir: una noche de insomnio, por casualidad, recibo la historia. Pero en realidad mi mente ya estaba predispuesta porque había ido a ver un documental que hablaba sobre gente mayor LGTBI y ahí había testimonios. En concreto el de un hombre  que explicaba que había ido voluntariamente a un terapia de conversión.

Y a mi eso me sorprendió tanto, me pareció tan interesante a nivel de conflicto de personaje; es decir, decidir que vas a curarte de eso que eres y te hace feliz, para cambiar esa parte de ti y ponerla en manos de otra persona me llamo mucho la atención.

¿Cómo fue el proceso de investigar la historia y cuáles fueron los mayores desafíos que enfrentaste al tratar de plasmarla en la novela?

El adjetivo sería la cautela, siempre he ido con mucha cautela. Ojalá haber sido un poco más maleducada, pero me daba la sensación de que tenía que ir con pies de plomo. Pero a la vez me encontré esa reticencia, esa resistencia a contar según qué cosas. Cosas que la gente no quería decir, que la gente no me quería decir. Están protegiendo un secreto y eso me habló y me ayudó a imaginar la vida que debieron llevar ellas.

¿Qué encontrarán los lectores y lectoras en ‘Una luz tímida’?

Un historia de amor y nostalgia que engancha. Es una historia que quiere reivindicar la belleza de las heridas. Son todas aquellas cartas que no enviamos nunca. Un sitio en el  que quedarse, un refugio.

¿De qué manera ha influido en tu vida personal y/o profesional la escritura de esta novela?

Me ha dado la sensación de que soy menos dependiente de este sector cultural, tan complicado, porque me siento libre. Siento que tengo mis historias conmigo, y eso es alimento. He ganado seguridad.

El proceso de escribir ha sido reconectar conmigo, pero como de chocarme la mano y decir: ¡Bien Àfrica está guay! A mí me gusta lo que hago.

¿Cuál es tú opinión de que desde la crítica se pueda calificar a tu obra como “para mujeres” o “del colectivo”?

Espero que nadie se atreva a decir eso. No es mi experiencia, no es que sólo guste a mujeres y personas de la minorías, pero si fuera así estupendo porque no somos minoría tampoco. Me siento muy guay redeade y no creo que eso vaya a ocurrir. Y si pasa… Ellos se lo perderán, pero no sólo esta historia, sino todas las historias.

Después del éxito de “Una luz tímida”, ¿tienes planes para escribir otra novela basada en historias reales o sobre temas sociales similares?

Al final creo que todo en esta vida está basada en hechos reales, incluso la ciencia ficción parte de algo real. Y sí, tengo otras historias en mente, muchas, el problema va a ser escoger cuál.

¿Tienes planes de futuro? ¿Cuáles son los próximos proyectos a corto, medio o largo plazo?

Ahora mismo irme a vivir a Madrid, seguir con las presentaciones, intentando pensar a corto plazo que nunca lo hago. Y después, disfrutar el verano y el año que viene empezar con otra historia.

Paula Costas

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