Diversas asociaciones conservacionistas han reclamado a la Conselleria de Medio Ambiente que reactive la ampliación de la ZEPA Alto Turia y Sierra del Negrete, una reivindicación que arrastran desde hace décadas y que consideran prioritaria para reforzar la protección ambiental del interior valenciano. Los colectivos trasladan que el procedimiento administrativo se inició en 2023, pero continúa paralizado, y defienden que este es el momento de retomarlo tras quedar descartados los proyectos eólicos que condicionaron la delimitación inicial de este espacio protegido.
La petición se abordó en una reunión celebrada el pasado 9 de marzo con responsables de la Generalitat, en la que participaron representantes de la Plataforma para el Estudio y Conservación de la Sierra de Chiva, Asociación Natura Siete Aguas, Sociedat Valenciana d´Ornitologia, Acció Ecologista-AGRÓ, Utiel-Requena Sostenible y Amig@s del Tejo y las Tejedas. Según explican estas entidades, el objetivo del encuentro era conocer en qué punto se encuentra la tramitación para incorporar a la ZEPA nuevas áreas incluidas en la IBA 157, un enclave reconocido por su relevancia para la conservación de aves a escala internacional.
La ampliación propuesta afecta a terrenos de Sinarcas, Utiel, Requena, Siete Aguas, Gestalgar, Chiva y Cheste. Estas zonas quedaron fuera de la declaración aprobada en 2009 por la previsión de desarrollo del Plan Eólico Valenciano en la denominada Zona 9. Según recuerdan las asociaciones, aquel proyecto contemplaba aerogeneradores, líneas de alta tensión, nuevas pistas forestales y otras infraestructuras que habrían generado un fuerte impacto ambiental en las sierras centrales de la provincia de Valencia. La movilización social impulsada desde los municipios afectados desde 2003 acabó propiciando la desestimación de esos planes.
La importancia ambiental de la ZEPA Alto Turia y Sierra del Negrete
Según defienden los colectivos, los cordales montañosos que se extienden entre Utiel y Cheste actúan como cabecera de numerosos ríos y barrancos, entre ellos el río Magro y el barranco del Poyo, y desempeñan un papel clave como reguladores hidrológicos. Además, subrayan que estas sierras son lugar de paso de aves migratorias y albergan hábitats de interés comunitario con una elevada diversidad de especies. A su juicio, ampliar la ZEPA permitiría mejorar la conectividad entre espacios naturales, reforzar las infraestructuras verdes y favorecer la conservación de la biodiversidad, los ecosistemas y el paisaje.
Las asociaciones también advierten del riesgo de un gran incendio forestal en la zona, favorecido por la continuidad del combustible vegetal, las altas temperaturas y el estrés hídrico de la vegetación. En este contexto, consideran que la protección debería ir más allá de la ampliación de la ZEPA y extenderse también a la figura de ZEC dentro de la Red Natura 2000 para el conjunto de estas sierras.
Sin nuevas restricciones para agricultura o caza, según las asociaciones
Las entidades conservacionistas han querido trasladar además un mensaje de tranquilidad a los sectores tradicionales del territorio. Según sostienen, la inclusión de estos espacios en la Red Natura 2000 no implicaría nuevas restricciones para actividades como la agricultura o la caza. Al contrario, defienden que esta figura facilitaría el acceso a fondos europeos orientados a mejorar la sostenibilidad de esas actividades y a apoyar a agricultores, ganaderos y gestores cinegéticos vinculados a la conservación del medio natural.
Por su parte, los responsables de la Conselleria manifestaron su disposición a estudiar la propuesta y emplazaron a las asociaciones a retomar el diálogo después del verano, cuando previsiblemente la carga de trabajo del departamento sea menor. Los colectivos lamentan que la sobrecarga técnica vuelva a retrasar una demanda histórica que consideran estratégica para el futuro ambiental del interior valenciano.





