En 2025, la fiesta de Halloween regresó a València. Pero no pudo desligarse del todo de la sombra de la DANA de 2024. Su regreso fue, casi sin querer, una metáfora. El centro de València volvió a llenarse de gente: plazas del Ayuntamiento, de la Reina y de la Virgen se convirtieron en los tres grandes núcleos de Halloween.
En la plaza de la Virgen había un montículo de mantas térmicas usadas en la protesta del día del funeral. Poco después de las diez de la noche, una ráfaga de aire acercó una de las mantas a un cirio. La llama prendió de inmediato. En apenas un par de minutos, toda la montaña ardió y se redujo a cenizas. La Policía Local llegó con un extintor para sofocar el fuego.

