El Consejo de Ministros ha aprobado la autorización para elaborar horchata sin azúcar añadido o con contenido reducido de azúcar, una medida largamente reivindicada por el sector de la chufa valenciana. Además, se avanza en la tramitación de un código TARIC específico para este cultivo en el comercio exterior.
La organización agraria la Unió Llauradora valora ambas decisiones como dos demandas históricas en las que ha trabajado durante los últimos años. En el caso de la horchata, la medida supone actualizar la Reglamentación Técnico-Sanitaria vigente desde 1988, que obligaba a incorporar un contenido mínimo de azúcar añadido para poder utilizar la denominación “horchata de chufa”.
Fin de una norma de 1988
La modificación normativa, incluida en un real decreto que adapta diversas disposiciones sobre calidad alimentaria, corrige una regulación que había quedado desfasada respecto a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las políticas públicas de reducción de azúcares añadidos.
El nuevo marco permite elaborar horchata sin azúcares añadidos o con contenido reducido, pero mantiene la prohibición de utilizar edulcorantes y colorantes. De este modo, se preserva la calidad tradicional del producto y se evitan sustituciones artificiales.
El proceso se inició tras la aprobación, el 9 de mayo de 2023, de una proposición no de ley en la Comisión de Agricultura del Congreso de los Diputados para adaptar la reglamentación. Posteriormente, en agosto de 2024, la Unió trasladó formalmente esta petición al Ministerio de Agricultura y a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).
El pasado 16 de febrero, el Ministerio confirmó que la modificación ya estaba incorporada al proyecto aprobado ahora.
Un código TARIC propio para la chufa
En paralelo, se trabaja para que la chufa valenciana disponga de un código arancelario específico en la nomenclatura combinada de la Unión Europea. Actualmente, este cultivo está incluido en una categoría genérica, lo que impide conocer con precisión el volumen real de importaciones y dificulta el control fitosanitario.
La Unió impulsó formalmente esta solicitud en marzo de 2025 y la trasladó a la Conselleria de Agricultura para iniciar las gestiones. El Ministerio ha reconocido que la asignación del código requiere una justificación técnica y económica detallada y un procedimiento comunitario reglado.
En estos momentos, la Conselleria de Agricultura y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas trabajan en la recopilación de la información necesaria para fundamentar la petición ante la Comisión Europea.
El objetivo es dotar a la chufa de una identificación arancelaria propia que refuerce la trazabilidad, el control y la defensa de la producción valenciana.
Para la Unió, tanto la actualización normativa de la horchata como la diferenciación arancelaria son estratégicas para proteger al consumidor y alinear la producción de un cultivo emblemático de l’Horta Nord con las demandas actuales del mercado. La organización insiste ahora en avanzar sin dilaciones en el procedimiento comunitario del código TARIC para evitar perjuicios económicos al sector.
Aplauso de AVA-ASAJA
Por su parte, la Asociación de Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) se congratula del real decreto aprobado por el Consejo de Ministros que autoriza, entre otras disposiciones reglamentarias en materia de calidad alimentaria, “la elaboración de horchata sin azúcares añadidos y con contenido reducido de azúcar, aunque para preservar su calidad tradicional se prohíbe el uso de edulcorantes y colorantes”.
El sector de la chufa ha venido reivindicando desde hace años esta medida que, a juicio de AVA-ASAJA, “permitirá adaptar la horchata a las nuevas tendencias más saludables de los consumidores y así potenciar su consumo, su demanda y su rentabilidad a lo largo de la cadena de valor”. En concreto, AVA-ASAJA había solicitado al Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 que modificara el Real Decreto 1338/1988 para permitir la comercialización como ‘horchata de chufa’ a aquellas bebidas que contengan menos del 10% de azúcares añadidos.
Creación grupo trabajo institucional
Otra demanda de AVA-ASAJA es solicitar a la Conselleria de Agricultura la creación de un grupo de trabajo institucional sobre los problemas que atraviesa el cultivo de la chufa -como la mancha negra y la ‘junça africana’ que reducen el rendimiento- con participación del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), el Servicio de Sanidad Vegetal, la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), la Denominación de Origen Chufa de Valencia y las organizaciones profesionales agrarias, con posibilidad de ampliar a otras entidades si se considerara oportuno.
También solicita a la Conselleria la dotación de una línea excepcional de presupuesto dirigida a los objetivos que marque el mencionado grupo de trabajo, a fin de hallar soluciones que garanticen el mantenimiento del cultivo. Asimismo, pide las gestiones necesarias para poner a disposición del sector de la chufa un sistema de material de reproducción certificado que esté exento de plagas y enfermedades.
Modificación Ley
Por otra parte, AVA-ASAJA solicita a la Generalitat Valenciana que modifique la Ley 5/2018 de la Huerta de València para suprimir las limitaciones, restricciones y prohibiciones a la actividad agraria, en este caso al cultivo de la chufa, que establece dicha legislación. Por ejemplo, el sistema hídrico no se puede modernizar, ni siquiera para instalar riego por goteo, eliminar acequias o renovar infraestructuras.
Tampoco se pueden realizar vallados de parcelas que prevengan los daños de fauna salvaje, ampliar unidades productivas -por ejemplo, por transformación- y construir almacenes nuevos, limitaciones que repercuten negativamente en la competitividad de las explotaciones agrarias.
Otras regulaciones
Además de la horchata sin azúcar añadido, el Gobierno también regula en su real decreto el pan sin gluten dentro de los productos regulados por la norma de calidad del pan, a fin de dar respuesta a una demanda del colectivo celíaco; redefine el concepto de ‘preparados grasos’ para evitar que mezclas de aceite de oliva con otros aceites vegetales se comercialicen bajo esa denominación; regula nuevas menciones de valor añadido demandadas por el consumidor, como ‘natural’ y ‘elaboración artesana’ a derivados cárnicos; o exige que en las aceitunas de mesa los rellenos en forma de pasta se indiquen claramente en ingredientes y se mantienen denominaciones tradicionales como ‘aceitunas rellenas de anchoa’.


