La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha reclamado al Gobierno la aprobación de medidas fiscales y ayudas directas para agricultores y ganaderos con el fin de compensar la escalada de los costes de producción, especialmente en productos como el gasóleo agrícola y los fertilizantes.
La organización sitúa en 4 millones de euros cada semana el impacto económico que está soportando el sector agrario en la Comunitat Valenciana.
La reivindicación ha sido trasladada por ASAJA Nacional al ministro de Agricultura, Luis Planas, durante una reunión con organizaciones agrarias y cooperativas centrada en las consecuencias de la guerra en Oriente Medio. El sector pide al Ejecutivo una respuesta urgente ante un contexto de creciente tensión internacional que, a su juicio, está agravando aún más la situación económica de las explotaciones agrarias.
«Mucho que perder»
El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, ha advertido de que agricultores y ganaderos tienen “mucho que perder” en el actual escenario geopolítico, con especial preocupación por el foco puesto en el estrecho de Ormuz. A su juicio, los conflictos armados son especialmente perjudiciales para los productos agrarios, y más aún para los perecederos, como las frutas y hortalizas, por el impacto que generan en los mercados y en los costes de las materias primas.
Aguado ha alertado además de que el conflicto se desarrolla en una zona estratégica para la producción y comercialización de numerosos insumos básicos, lo que está impulsando al alza los precios de fertilizantes, insecticidas, combustibles y otros productos necesarios para la actividad agraria. En este contexto, ha reclamado una rectificación de las políticas agrarias europeas y una actuación del Gobierno español para evitar que el campo siga asumiendo, de forma indirecta, las consecuencias económicas del conflicto.
Fertilizantes y combustible, en el centro del problema
Desde ASAJA, su presidente, Pedro Barato, ha subrayado tras la reunión que la situación no está siendo exagerada por el sector. Según ha detallado, los fertilizantes nitrogenados ya registran incrementos de entre 150 y 280 euros por tonelada, mientras que el coste del combustible para maquinaria agrícola se ha disparado en muy poco tiempo.
Barato ha puesto como ejemplo el caso de un tractor grande de 200 caballos, cuyo consumo habitual de entre 450 y 500 litros de gasóleo suponía antes un gasto aproximado de 400 a 500 euros, mientras que ahora el coste se sitúa entre 850 y 900 euros y sigue al alza. Ante este escenario, ha defendido que, del mismo modo que el Gobierno actúa en otras variables económicas, también debería intervenir para aliviar los costes de producción del campo y permitir que agricultores y ganaderos puedan mantener su actividad en condiciones dignas.
Las propuestas del sector agrario
Entre las medidas planteadas por ASAJA tras la cumbre agraria figura garantizar el suministro tanto de gasóleo como de fertilizantes para el sector, así como frenar las prácticas especulativas que, según denuncia la organización, estarían llevando a algunas petroleras e industrias de fertilizantes a incrementar en más de un 50% los precios en destino.
El sector también reclama la aprobación de ayudas directas vinculadas al gasto real que cada productor haya soportado en sus facturas de gasóleo y fertilizantes. A ello suma peticiones de carácter fiscal, como desgravaciones, rebajas en la declaración de la renta y otras medidas tributarias que permitan amortiguar el impacto de la subida de costes.
Tras escuchar las demandas del sector y completar una ronda de contactos con los ámbitos más afectados por la tensión geopolítica y comercial, el ministro de Agricultura ha avanzado que el Gobierno prevé aprobar este viernes, en un Consejo de Ministros extraordinario, un Plan de Respuesta Integral ante la Guerra en Oriente Medio, con medidas tanto estructurales como coyunturales.





